Plan de vuelo: el relato de un imposible

Hoy les voy a contar la historia de un imposible… Hoy les voy a contar cómo un grupo de personas venidas de todos los confines de la tierra se confabularon para superar uno de los retos más inverosímiles en la historia de los deportes aéreos… Y, aunque parezca imposible, todo esto guarda una estrecha relación con la empresa familiar.

Newsletter nº 48, 1 de julio de 2009

Pero antes déjenme hacerles un poco de historia… A principios de los años setenta, la Sabiduría Aérea Popular pregonaba que el día en que 300 personas pudieran saltar de un avión, juntarse en Caída Libre a 200 km/h y volar unidos, la fricción generada por dicha megaformación humana permitiría a sus integrantes aterrizar sin necesidad de abrir el paracaídas
Aún con la exageración que suponía esta afirmación, ya desde el año 1970 empezó una carrera sin tregua para conseguir dicha macroformación de paracaidistas en Caída Libre.

Así, se empezó por una formación de 12 personas en la antigua Unión Soviética (1973), alcanzando una formación de 200 personas en Estados Unidos (1992) hasta llegar, poco tiempo después, al zénit con una formación que reunió a 282 personas en Ubon (Tailandia). A pesar del éxito tailandés, los riesgos inherentes, el modelo y diseño de la estructura, y las inestabilidades y tensiones generadas por la propia megaformación hacían prever lo peor, hasta el punto de que se generalizó la convicción de que el añorado 300 era una utopía…¡¡un imposible!!

Y así transcurrieron los años hasta que alguien se convenció de lo contrario, creyó que el 300 era posible y se puso manos a la obra para conseguirlo, aplicando la filosofía del CREER PARA VER, en lugar de la ancestral VER PARA CREER de Santo Tomás que les impedía avanzar en su propósito.
Así, tres paracaidistas de leyenda (Jack Jefferies, Dan B.C. y George Jicha) tuvieron la visión de reunir al Mejor y Mayor equipo de paracaidistas de la historia que se concentró en el desierto de Sonora (Arizona – USA) durante la primera quincena de diciembre del año 2002 con la misión de conseguir el reto imposible, el anhelado 300-Way[1] y mantenerlo un mínimo de 3 segundos en Caída Libre, para asegurarse así el Récord del Mundo de Grandes Formaciones.

plan de vueloEl reto era mayúsculo, pues al hándicap de confeccionar un equipo mundial de más de 300 personas de diferentes culturas, sin posibilidad de conocimiento ni entrenamiento previo, habría que añadirle las dificultades de formar a 14 aviones volando en un espacio aéreo muy reducido, a gran altitud y con unos niveles de oxígeno muy reducidos. De estos aviones saltaban más de 300 paracaidistas en unas condiciones extremas de temperatura, aparte de la presión mental y de ansiedad de rendimiento ejercida por la adrenalina inherente del propio deporte.
Por lo tanto, ante tan magno reto fue imprescindible que todos los integrantes del proyecto compartieran la misma visión y misión que tuvieron los organizadores dos años atrás; fue imperioso que todos los participantes asumieran un compromiso común (dar lo mejor de cada uno … “give the Personal Best”); fue determinante la presencia de un plan claro, compartido y ejecutado por todos con precisión; el trabajo en equipo en 3+1 niveles (individual, equipo, organización, estrategia en la sombra) así como la comunicación bidireccional, secuencial e interconectada se erigieron también en factores clave del éxito; y un liderazgo participativo, delegante y con objetivos de plazo y rendimiento prefijados aseguraron el óptimo resultado final.
Además, la consecución de un récord no valía el precio de una vida humana…ya se había pagado suficiente en intentos anteriores. Es por esta razón que se analizaron todos los riesgos y anticiparon los problemas previsibles (what could posible go wrong?) y se establecieron Planes de Prevención y Planes de Corrección para todas y cada una de estas contingencias previsibles y momentos pronosticables…
Pero, ¿y qué pasaba con los acontecimientos imprevisibles y circunstancias inimaginables que hubieran podido dar al traste con todo el proyecto y, además,  provocar un desastre de graves consecuencias?
plan de vuelo 2Ahí entraba en juego el entrenamiento y la sugestión mental. Aunque parezca extraño, el paracaidismo es una actividad mental donde se entrena el autoconocimiento propio, físico y mental; el paracaidismo es una actividad donde se trabaja con imágenes mentales y se aprende a convivir con la ansiedad de rendimiento; este deporte muestra como desterrar los pensamientos negativos y ensalzar los positivos… pero por encima de todo el paracaidismo es una actividad racional donde se aprende a “esperar lo inesperado” y a dar la respuesta óptima en estas condiciones de alta presión, con un enfoque muy especial de la gestión del miedo y sus técnicas de superación.
Con toda la carne en el asador, el día 12 de diciembre del año 2002, el equipo funcionó a la perfección, con la precisión de un reloj suizo, los 14 pilotos y 300 paracaidistas rindieron de forma perfecta, simultánea y sin error durante todo el salto consiguiendo el reto añorado…el imposible se hizo posible y voló unido por más de 7 segundos en el cielo de Arizona. Esto ocurrió cuando todas las individualidades, sin excepción, descubrieron que de su particular y óptimo rendimiento personal dependía el éxito del todo.

plan de vuelo 3
El imposible fue una realidad sobre el cielo de Eloy (Arizona–USA) el 12 de diciembre de 2002
Foto: Bruno Brokken

Plan de vuelo (RBA Ediciones) narra esta impresionante aventura y brinda la oportunidad de descubrir cómo de este extraordinario logro se pueden aprender lecciones muy útiles, aplicables a cualquier tipo de proyecto (empresarial, deportivo, político, cultural, social…), donde el óptimo rendimiento y conjunción de las individualidades sean factores claves y determinantes para el éxito final y, al mismo tiempo, extrae un inédito modelo de gestión empresarial para asegurar el buen funcionamiento y pervivencia competitiva de nuestras compañías familiares, sean del tamaño que sean.

Plan de vuelo, la gran aventura de la empresa familiar es una novela, una oda a la familia unida, un modelo de gestión empresarial, un manual para buenos navegantes, un talismán contra las crisis. Una Gran Aventura basada en hechos reales, una filosofía de vida donde la máxima es muy sencilla… ¡¡CREER PARA VER!!
Por Josep Lagares, Director General de METALQUIMIA

[1] en el argot paracaidista una formación de personas en Caída Libre se nombra anteponiendo el número de personas integrantes de la formación a la palabra Way

Un comentario

  • ENIO TIMAURE

    ENIO TIMAURE dice:

    MARAVILLOSA ANECDOTA E INSPIRADORA UTIL PARA TODO TIPO DE SUEÑO O PROYECTO NO LLEVADO A CABO «SI ESTAS VIVO TODAVIA ES POSIBLE»

    Responder

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