Mujer y liderazgo

Las mujeres se han incorporado al área pública de forma imparable desde inicios del siglo XX. Desde mediados del siglo pasado, la presencia femenina no ha parado de crecer. Por ejemplo, en 1989, el 23% de las mujeres trabajaban fuera del hogar en España, mientras que en 2007 el porcentaje ascendía al 43%[1]. En el mismo Parlamento, las diputadas representaban un 5% en 1982, mientras que en 2008 su número ascendía ya a un 36%[2]. En la Universidad, son mayoría en carreras antes masculinas, como medicina o dirección de empresas, y su porcentaje alcanza ya el 30% en carreras “duras”, como las ingenierías. Sus buenos resultados académicos y su menor tasa de abandono escolar hacen que estén técnicamente muy bien preparadas.

Artículo publicado en Newsletter Nº 83 – Octubre 2012

En el ámbito de la empresa familiar, las mujeres han tenido muchos roles “sutiles”: como esposas, madres, parientes políticos y líderes familiares. Estos roles han estado más relacionados con la familia que con el campo empresarial. Sin embargo, esta situación ha cambiado en los últimos años, debido a que un gran número de mujeres están, afortunadamente, decidiendo incorporarse a sus empresas familiares y desarrollar allí sus carreras profesionales[3]. La participación de la mujer en este tipo de empresas aumenta en paralelo al tamaño y el número de empleados de la compañía[4].

Estos rápidos cambios han tenido consecuencias familiares y sociales todavía por solucionar.  La salida de las madres a trabajar fuera del hogar no ha sido compensada por la entrada de los padres en él. Estos hechos, unidos a la cultura individualista imperante, han creado desajustes en el funcionamiento de las familias. La ausencia de padre y madre en el hogar repercute también en la menor calidad humana e inmadurez de muchos jóvenes que se incorporan al mercado laboral.

El liderazgo femenino
Para poder llegar a puestos de poder en la empresa, algunas mujeres han copiado patrones masculinos. Las crecientes dificultades para conciliar trabajo y maternidad, la ausencia de flexibilidad laboral, el estrés, los extensos horarios laborales, las dobles jornadas y la escasez de apoyos en casa han provocado que algunas mujeres decidan no optar a promociones en la empresa o la abandonen, priorizando su familia. El resultado es que la mujer pierde su empleabilidad, pero también la sociedad y la empresa pierden, tanto el capital invertido en su formación como el talento específico que posee por ser mujer y que es preciso para ser competitivos en el mercado global. En el ámbito de la empresa familiar, el hecho de que el trabajo de la mujer no sea reconocido supone una fuente de tensiones y de insatisfacción para ellas[5] que repercute en las relaciones familiares y puede afectar al éxito de la empresa familiar.

En la actualidad, hay elementos que están cambiando. Muchas mujeres no mimetizan el estilo masculino, ni emulan sus conductas ni modos de pensar, sino que son ellas mismas. Ha aumentado la conciencia social sobre los beneficios que supone la complementariedad hombre-mujer tanto en el ámbito laboral como en el familiar. También hay un creciente cambio de mentalidad en hombres jóvenes, que quieren y reclaman poder llevar a cabo su rol como padres en la familia (como muestran los incrementos de permisos de paternidad y la mayor demanda de flexibilidad horaria).
Según una investigación realizada en el 2006 por la Cátedra de Empresa Familiar del IESE[6], en las empresas familiares existe una división de roles por género. Los resultados de este estudio muestran que ellas suelen encargarse de las tareas relacionadas con la promoción del compromiso de la familia hacia el negocio y que velan por la unión de la familia, promoviendo la organización de encuentros familiares, planificando las reuniones multigeneracionales y contribuyendo a la creación de un buen clima familiar. Unas funciones que están relacionadas con la propia naturaleza de la mujer, que suele tener más desarrolladas las habilidades relacionadas con la inteligencia emocional.

Construyendo una empresa más humana
La sociedad y la empresa son cada vez más conscientes de los retos que les va a representar ser sostenibles y competitivas a nivel global. Precisan del mejor capital humano y social para lograrlo, y ambos se desarrollan principalmente en las familias. Es urgente, por tanto, que padres y madres recuperen la función educadora y formadora de sus hijos.

La profunda crisis económica, social, cultural y humana que vivimos ha puesto en entredicho los límites del paradigma economicista vigente hasta este momento. Se requiere cambiarlo por otro más humano en el que la persona esté en su centro. En esta gran renovación, las mujeres tienen un papel importante a  jugar, porque actividades habituales en ellas, como el cuidado a otros y el servicio, pasan ahora a ser estratégicas para la propia supervivencia de la sociedad y de la empresa. Su potencial de ser madre las lleva a cuidar, entender al otro, anticipar sus necesidades y valorarlas. De este modo, la mujer puede ser pionera en la rehumanización del entorno si traslada el mundo de las relaciones interpersonales a la empresa y a la sociedad, siendo consciente del valor educativo de su trabajo y acciones, e impulsando proyectos que lleven a la unidad familiar y empresarial.
Precisamente estos aspectos propios de la mujer son los que les llevan a hacer aportaciones muy valiosas en las empresas familiares, especialmente en tres grandes ámbitos. En primer lugar, tienen un papel muy importante en la transmisión de los valores familiares, en especial como madres[7].

También como madres contribuyen a la educación de las generaciones más jóvenes de la familia empresaria, les inculcan los valores del trabajo y el esfuerzo, y modelan su actitud respecto a la riqueza, aspectos que tienen una especial relevancia en este tipo de empresas. Por último, suelen ser líderes emocionales natas. Son ellas las principales “guardianas de las emociones”[8], quienes promueven la igualdad y la cooperación entre los miembros de la siguiente generación, y fomentan la unión, la armonía y el equilibrio emocional de la familia.

Los retos de futuro
La empresa es una institución clave para el progreso de la sociedad y sus directivos tienen una situación privilegiada para ser los facilitadores del cambio. El reto de las mujeres está en llegar a puestos directivos y políticos sin perder su feminidad, a fin de poder cambiar las leyes y modos de hacer según un paradigma humanista. La humanización de la empresa se lleva a cabo, en gran parte, a través de la conciliación de la vida laboral y familiar. La presencia de mujeres en los órganos directivos de las empresas facilita la puesta en práctica de políticas que facilitan la conciliación y la no discriminación por maternidad. El fomento de la flexibilidad, el rediseño estructural de las políticas empresariales fundadas en valores humanos, así como el apoyo de las administraciones públicas a empresas conscientes de su responsabilidad familiar facilitarán el cambio necesario.

En este sentido las empresas familiares pueden ser importantes facilitadoras de cambio hacia un paradigma empresarial más humanista. Las empresas familiares ofrecen a las mujeres varias ventajas que les ayudan a progresar profesionalmente y a alcanzar posiciones directivas sin enfrentarse al temido “techo de cristal”. De hecho, algunos autores[9] sugieren que las empresas familiares son uno de los pocos lugares que ofrecen a las mujeres oportunidades reales para alcanzar altos cargos ejecutivos (presidenta, vicepresidenta, miembro del consejo de administración, etc.). Estas directivas deben servir de ejemplo y de guía para que otras mujeres sigan su camino y se conviertan en líderes empresariales bajo un paradigma familiarmente responsable.

La empresa familiarmente responsable (EFR) entiende la conciliación como su Responsabilidad Familiar Corporativa (RFC). Falta ver si las directivas y políticas son capaces de impulsar ese cambio del modo adecuado y con el fin correcto. Si lo único que se pretende es sustituir el poder de los hombres por el poder de las mujeres habremos caído de nuevo en el paradigma del que queríamos salir.

La mujer puede iniciar el cambio, pero a él debe sumarse el hombre, porque familias, empresas y sociedad son de los dos[10]. Hay que superar, pues, el paradigma heredado y centrarnos en un paradigma antropológico en el que la complementariedad del hombre y mujer son el motor. La construcción de este nuevo paradigma es un trabajo de ambos.

 Por Nuria Chinchilla y Maruja Moragas, profesoras del IESE y colaboradoras del Centro Internacional Trabajo y Familia del IESE (ICWF), que dirige Nuria Chinchilla.


[1] Las mujeres en cifras: 1983-2008. 2008. Instituto de la Mujer. Ed. Ministerio de Igualdad. Pág. 91.
[2] Las mujeres en cifras: 1983-2008. 2008. Instituto de la Mujer. Ed. Ministerio de Igualdad. Pág. 133.
[3] Martinez Jimenez, R. (2009). Research on Women in Family Firms. Current status and future directions. Family Business Review, 22 (1), 53-64.
[4] Según datos de Rowe, Barbara R.; Hong, Gong-Soog. “The Role of Wives in Family Businesses: The Paid and Unpaid Work of Women”. Family Business Review, vol. XIII, no.1, marzo de 2000.
[5] Olson, Patricia D.; Danes, Sharon M. “Women’s Role Involvement in Family Businesses, Business Tensions, and Business Success”. Family Business Review, vol. XVI, no.1, marzo de 2003.
[6] Cappuyns, Kristin. “Women behind the scenes in family businesses”. Cátedra de Empresa Familiar del
IESE. 2006. Disponible en http://www.iese.edu/es/files/5_23862.pdf.
[7] Como explicó Pramodita Sharma, de la Wilfrid Lauriel University, en la IV Conferencia
Internacional de Empresa Familiar organizada por el IESE, una madre ejerce una fuerte
influencia a través de los valores que inculca a sus hijos.
[8] Lansberg, Ivan. “The Power of the Chief Emotional Officer”. Family Business Magazine. Spring, 1995
[9] Salganicoff, M. (1990). Women in family business: Challenges and Opportunities. Family Business Review, 3(2), 125-137.
[10] Chinchilla, N. 2002. Mujer y empresa en el nuevo siglo: 7 preguntas clave. DPON-1. IESE Business School.

2 comentarios en “Mujer y liderazgo”

  • Ofelia Jiménez

    Ofelia Jiménez dice:

    Donde puedo encontrar mas información acerca de este tema?
    Me interesa mucho saber mas acerca de esto y le felicito por su planteamiento. Le agradecería me dejara saber. Muchas gracias de antemano.

    Responder

  • NCH

    NCH dice:

    Puedes entrar en mi blog y bucear en él, Ofelia. http://www.nuriachinchilla.com
    Mira bajo la voz mujer y los libros. «La ambición femenina», está ya agotado, pero ahora lo tienes en ebook.

    Responder

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