Ni enredados ni desprendidos: la importancia de equilibrar la cohesión y la autonomía en la familia empresaria

Una dimensión clave del clima familiar es la cohesión familiar. Si no existe una conexión emocional entre los miembros de la familia empresaria es muy difícil que el proyecto familiar sobreviva a través de las generaciones.

Artículo publicado en Newsletter Nº 78 – Abril 2012

La cohesión se puede definir como la unión emocional y cognitiva entre los miembros de la familia[1]. El equipo del profesor David H. Olson,  de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos, evalúa la cohesión en las familias en términos de variables estructurales como las fronteras y las coaliciones que se establecen entre los miembros de la familia; el tiempo y el espacio que comparten y el que no, y la dedicación a las amistades, los intereses personales y el ocio. Las familias tienden a funcionar mejor cuando saben equilibrar la intimidad y el compromiso mutuo con la tolerancia a la separación y las diferencias.

Para que una familia empresaria tenga un clima familiar saludable respecto a la cohesión de sus miembros, tiene que existir un equilibrio entre la cercanía (que si es excesiva conduce a sistemas familiares enredados) y la distancia (que si se acentúa lleva a sistemas familiares desprendidos). Los miembros de la familia deben ser capaces tanto de diferenciarse como de conectarse.

En las familias empresarias más independientes, que no por eso dejan de estar cohesionadas o unidas, es posible que cada individuo mantenga su autonomía  y pase mucho tiempo apartado del resto. Sin embargo los familiares comparten un vínculo emocional fuerte, toman decisiones conjuntas acerca del proyecto familiar y se apoyan  mutuamente. En las familias empresarias más unidas, existen conexiones emocionales fuertes, el tiempo compartido es muy valorado y hay muchos intereses y actividades  compartidos. Ambos estilos de organización familiar son equilibrados y saludables si logran encontrar el equilibrio entre la unidad, el apoyo y la colaboración, por un lado, y la autonomía de cada individuo por el otro.

La cohesión se puede definir como la unión emocional y cognitiva entre los miembros de la familia

Es importante mencionar que los estilos de organización familiar varían considerablemente en cada familia empresaria. Los modelos extremos de familias enredadas o desprendidas tienden a ser disfuncionales tanto para la familia como para el negocio, puesto que pueden focalizarse en exceso en la empresa o en la familia.

En las familias empresarias desprendidas, sus miembros no tienen ninguna razón emocional para estar juntos, lo que les dificulta estar unidos en momentos de crisis. La distancia y las fronteras rígidas bloquean la comunicación, la capacidad para relacionarse y las funciones de protección mutua de la familia. Los miembros se sienten distanciados y tienen poco contacto emocional. Generalmente, en estas familias existe una gran preocupación por las necesidades del negocio pero apenas se presta atención a las necesidades de la familia.

En el otro extremo están las familias empresarias enredadas, que se encuentran demasiado conectadas emocionalmente. En este modelo de organización, las diferencias individuales, la privacidad y la independencia se perciben como amenazas para la supervivencia del grupo, y por tanto se sacrifican en pos de la unidad y la lealtad. No se tolera la separación en etapas de transición o momentos de crisis. Este estilo de organización familiar puede crear dificultades en el desarrollo de las siguientes generaciones, puesto que su necesidad de autonomía y diferenciación queda mermada y esto puede afectar a su sentido de pertenencia y compromiso con la empresa familiar.

Dos historias familiares
A continuación se presentan dos historias familiares ficticias en las que se puede observar que el nivel de cohesión familiar influye de manera significativa en el clima familiar y en la longevidad del negocio. Se verá cómo dos padres se enfrentan a la independencia de sus hijos de manera muy distinta, pese a que ambos quieren a sus hijos y desean lo mejor para ellos y para la empresa familiar.

La primera historia familiar representa un sistema familiar enredado, donde no queda espacio para la autonomía y la separación. En la segunda historia veremos un sistema familiar equilibrado y saludable, donde se fomenta la unidad y a la vez se respeta la autonomía de cada individuo. A través de estos casos se puede apreciar cómo el grado de cohesión familiar puede afectar al bienestar de la familia y del negocio, así como las transiciones clave en las empresas familiares, como puede ser el proceso de sucesión.

Al presentar estos casos no pretendemos mostrar lo que está bien y lo que está mal, ni decidir si una familia es mejor o más eficiente que la otra. Los miembros de las familias que presentamos aquí se tienen mucho aprecio entre ellos, pero las diferencias en la estructura familiar hacen que sus miembros interactúen de forma distinta. Nuestro objetivo es que estas historias ayuden a las familias empresarias a entender mejor su clima familiar y les permitan fomentar la armonía familiar y el desarrollo de las siguientes generaciones.

El dilema de Ricardo

Ricardo tiene 35 años y parece tener la vida más maravillosa que cualquier joven de su edad puede soñar. Desde hace tres años vive en la capital londinense, una ciudad que siempre le ha  gustado. Trabaja en una multinacional donde su talento y conexiones en Latinoamérica le han hecho una pieza clave para la compañía.

Sin embargo, Ricardo ha traído a Londres una parte de su pasado. En su apartamento se pueden encontrar valiosos adornos latinoamericanos de su ciudad natal, en Argentina. Regularmente cocina asados, empanadas y otras delicias argentinas. No intenta ocultar sus orígenes ni su pertenencia a una familia empresaria tremendamente exitosa en América, la familia Gutiérrez.

Ricardo ha disfrutado de una niñez y de una juventud privilegiadas, pues todas las puertas han estado siempre abiertas para él, pero su pasado también le ha dejado marcas dolorosas. Considera que su estancia en Londres es un exilio voluntario. Años atrás se llegó a sentir tan asfixiado por su familia que decidió dejarlo todo, abandonar su puesto en la empresa familiar y alejarse de su familia. Su padre  Juan, había sido su mentor, pero a ojos de Ricardo era más bien su tormento. Así que no tuvo otra opción que liberarse de la influencia de su padre y de la empresa familiar.

Ricardo se graduó con honores en un MBA en Harvard y ahora trabaja para una gran multinacional que siempre había admirado. Ha comenzado a sentirse seguro y exitoso en su nueva vida, fruto de su propio esfuerzo. Sin embargo, lleva cinco años sin hablar con su padre.

Desafortunadamente, su decisión de vivir una vida independiente fuera de casa no fue bien recibida por  su familia, que la consideró inaceptable. Creían que no les había sido fiel, al haberse alejado. Para ellos, la separación de Ricardo era un episodio muy doloroso y les era muy difícil entender que lo único que necesitaba era un poco de aire, encontrar su lugar en el mundo y comenzar su propia vida lejos de la fuerte influencia de su familia.

De repente, un día, Ricardo recibe la llamada de su padre, que comienza por recordarle que la empresa familiar, fundada por su tatarabuelo, pasa por una situación económica complicada: la crisis financiera mundial está causando graves percances en la compañía. Juan le dice a su hijo que lo último que querría sería que la empresa familiar terminara siendo adquirida por uno de sus competidores, pero que se siente mayor y no puede seguir al frente de la empresa solo. Puesto que Juan no tiene otros hijos, toda la responsabilidad recae sobre Ricardo. Juan le pide que deje Londres y vuelva a casa para tomar las riendas de la empresa en Argentina, ya que vender la compañía significaría una desgracia no solamente para él sino también para la memoria de su abuelo y de su tatarabuelo.

“Su decisión de vivir una vida independiente fuera de casa no fue bien recibida por  su familia, que la consideró inaceptable”.

Ricardo le dice a su padre que necesita pensar acerca de lo que quiere en la vida antes de darle una respuesta. Había trabajado para la empresa familiar tiempo atrás y se había sentido asfixiado por aquel entorno, pues sentía que no tenía espacio para ser él mismo. Por esta razón había decidido marcharse a Londres en busca de su independencia, de la oportunidad para encontrar una vida propia. Si regresaba a Argentina, todo aquello que había iniciado en Londres se desvanecería y él volvería a perderse en el clan familiar.

En Londres, Ricardo siente que por fin vive su propia vida, y aunque añora su país y a su familia, se siente independiente y autónomo, y le gusta, pues le hace sentir útil y que puede aportar algo al mundo.

¿Qué decisión debería tomar Ricardo?
En términos de cohesión, la familia Gutiérrez se puede describir como emocionalmente enredada. A pesar de la distancia física que separa a Ricardo de su familia, la estructura familiar no da espacio para la autonomía y diferenciación de sus miembros. Además, existen dificultades para comunicar las necesidades y los deseos individuales abiertamente. La familia parece no estar funcionando bien y consecuentemente la empresa, que ha pertenecido a la familia durante cuatro generaciones, se encuentra en una situación de alto riesgo.

Ricardo, con toda su preparación académica y su experiencia como directivo en una multinacional, seguramente querría que se le tratase como a un directivo con experiencia internacional y no como a un niño que se ha portado mal y que debe volver a casa.

¿Qué se puede hacer? Primero hay que saber que todas las dinámicas y estructuras familiares pueden cambiar y que se puede trabajar para hacerlas más saludables y satisfactorias para los miembros de la familia. Juan y Ricardo necesitan redefinir su relación y encontrar un equilibrio entre la unidad, el apoyo y la colaboración de Ricardo, por un lado, y el respeto a la  separación y la autonomía, por el otro.

Algunas opciones que podrían ser útiles para seguir adelante en esta situación son las siguientes:

–          La familia Gutiérrez podría aprender a aceptar la necesidad de autonomía de Ricardo. Al entender y aceptar esta necesidad, seguramente él mostraría un mayor interés en participar en la empresa familiar y pasar más tiempo con la familia. Sin dejar de vivir su propia vida, Ricardo podría participar en la toma de decisiones relacionadas con la empresa familiar, así  como participar en tradiciones y reuniones familiares sin sentirse asfixiado ni  obligado.

–          Ricardo podría reincorporarse a la empresa familiar de la mano de un mentor, un directivo que conozca bien la empresa y que le ayude a construir su carrera profesional en ella y a encontrar  su sitio en el negocio familiar, sin renunciar a su espacio y a su propia vida.

–          Un directivo no familiar podría tomar las riendas del negocio y Ricardo podría participar en la toma de decisiones importantes relacionadas con el futuro de la empresa familiar.

 La historia de Victoria

Victoria acaba de cumplir 36 años. Creció junto a sus dos hermanos en una ciudad de la costa oeste de los Estados Unidos, en una familia empresaria dedicada al diseño y la venta de muebles. La familia Smith, y especialmente el padre de Victoria, Richard, era quien se encargaba de la gestión del negocio, e involucraba a sus hijos desde pequeños en la empresa familiar. Richard llevaba a toda la familia a las distintas fábricas del país y, de vez en cuando, les pedía su opinión acerca de las diferentes colecciones de muebles.

Cuando llegó la hora de elegir una carrera universitaria, Victoria se decidió por los estudios de fotografía y diseño de moda en París, lo que le obligaba a dejar Estados Unidos y vivir lejos de casa durante varios años. En esa época, Victoria se sentía confundida e indecisa, pues sentía que sus intereses estaban aún muy dispersos y no acababa de visualizar de qué manera podría contribuir al desarrollo de la empresa familiar en un futuro, puesto que era algo que siempre había querido hacer.

Cuando Victoria preguntó a Richard lo que pensaba acerca de la carrera que estaba a punto de comenzar y la distancia que los separaría, su padre le respondió: “ve a París, descubre otras culturas, encuentra tu pasión, sé tú misma, vive tu vida, y después, en algún momento, tu vida y la de la empresa familiar se encontraran de alguna manera”.

Richard y el resto de la familia, aún con el Océano Atlántico de por medio, nunca perdieron la pista de la carrera profesional y de la vida de Victoria. Siempre se mantuvieron unidos, intercambiando conocimiento  sobre el mundo de Victoria y el mundo de la empresa familiar, y siendo muy cuidadosos en respetar y valorar la individualidad de Victoria.

Richard tenía razón. Después de algunos años, Victoria encontró su nexo de unión con la empresa familiar y comenzó a colaborar con la directora de marketing en el diseño de una nueva imagen para las tiendas de muebles de la empresa. Al finalizar el proyecto, el nuevo concepto de tiendas  era elegante, muy transparente y muy acogedor, “como la personalidad de Victoria”, según la descripción de  Richard.

“Su padre le respondió: “ve a París, descubre otras culturas, encuentra tu pasión, sé tú misma, vive tu vida.”

Desde entonces, Victoria sigue colaborando con la empresa familiar desde su residencia en Paris y viaja a menudo a Estados Unidos para visitar a su familia y colaborar con el gobierno y la gestión de la empresa familiar. Victoria está entusiasmada por haber creado su propia vida y haber encontrado la forma de colaborar con la empresa familiar. Ha encontrado su lugar en el proyecto familiar y su manera de contribuir a la la empresa, se siente muy unida a su familia y al proyecto empresarial, a la vez que sigue construyendo su propia vida.

La estructura familiar presentada en esta breve historia representa un sistema familiar equilibrado y saludable en términos de cohesión familiar. Los integrantes de la familia Smith han sido capaces tanto de diferenciarse como de estar unidos y han logrado comunicar abiertamente sus necesidades y deseos. El padre de Victoria ha ayudado claramente a su hija a explorar su talento y sus intereses, aun cuando esto suponía tomar distancia física. No obstante, nunca dejó que ella se desvinculara de la realidad de la empresa familiar. Richard la motivó para que fuera en busca de su propio talento y construyera su vida alrededor de todo aquello que amara. Cuando ella necesitó su autonomía e independencia, él le dio todo el espacio que necesitó, manteniendo la unidad familiar como un valor importante en su relación. La familia de Victoria nunca perdió el interés y el respeto por su carrera profesional, lo que permitió que se desarrollaran vínculos afectivos fuertes y positivos que ayudarían a que ella se interesara naturalmente por el bienestar y la trascendencia del negocio familiar.

Encontrando el equilibrio entre la unidad y el respeto a la individualidad
Aunque a la mayoría de nosotros nos gustaría crecer como hijo/hija de la familia Smith, es importante recordar que Juan Gutiérrez también quiere profundamente a Ricardo y seguramente desea lo mejor para su hijo, dentro del contexto de sus valores y creencias familiares. Si Ricardo vuelve a Argentina y decide tomar las riendas del negocio familiar, se podría desarrollar una relación más evolucionada entre adultos que sea satisfactoria para él y para su familia, es decir, que el sistema familiar se puede volver más flexible y adaptarse a las necesidades de autonomía y diferenciación de Ricardo, a la vez que promueve la unidad y el compromiso con la empresa familiar. Por supuesto esto requiere reconocimiento de la situación por ambas partes, voluntad para mejorarla y ayuda externa para el diseño de los mecanismos adecuados que faciliten el camino hacia el fin deseado.

Para conseguir un clima familiar saludable, las familias empresarias deben aprender a equilibrar la unidad y el compromiso con el proyecto empresarial, con la tolerancia a la separación y las diferencias. Es decir, que ha de existir un equilibrio entre la unidad, el apoyo mutuo y la colaboración en el gobierno y la gestión de la empresa familiar, por un lado, y el respeto a la individualidad y la autonomía de cada miembro de la familia empresaria, por el otro. Los miembros de la familia empresaria pueden estar muy unidos y comprometidos con el negocio familiar al mismo tiempo que respetan la individualidad y las diferencias existentes entre ellos.

Por Lucía Ceja, investigadora de la Cátedra de Empresa Familiar del IESE


[1] Olson, D.H. (1993). Circumplex model of marital and family Systems, en F. Walsh, ed., Normal Family Processes, segunda edición, Nueva York; Guildford press.

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