Sucesión: tercer aspecto. Armonización de las relaciones entre empresa y familia

Una vez se han preparado a los posibles sucesores y a la organización para el proceso de sucesión, el tercer aspecto a tener en cuenta son las relaciones entre empresa y familia, puesto que a medida que la familia vaya creciendo y se vayan incorporando nuevas generaciones, las relaciones serán más variadas y complejas.

Al haber más personas involucradas en la gestión y el gobierno de la empresa familiar, aparecen nuevas situaciones y es necesario tomar decisiones al respecto. Por ejemplo: ¿Quién y cómo se va a ejercer el poder?; ¿quién y en qué condiciones pueden trabajar en la empresa familiar?; ¿cómo se reparten los recursos generados?; ¿cómo se transfiere la propiedad? Es importante dejar claras estas cuestiones, poner las decisiones por escrito en el Protocolo Familiar y que todos los miembros de la familia las conozcan y respeten. Para evitar problemas, el predecesor debería asegurar el consenso sobre estos temas cuando todavía tiene autoridad.

Llegados a este punto, resulta crítico que todos los miembros de la familia deseen seguir teniendo una empresa familiar y persigan un objetivo común, y para lograrlo resulta clave fomentar la unidad y el compromiso entre todos los familiares.

Para evitar confusiones cuando se llega a esta fase del proceso de sucesión es recomendable asignar las responsabilidades a las personas más capaces. Asimismo, deberían facilitarse los cambios en la propiedad del capital; e informar, comunicar y comprometer a los accionistas y al resto de la familia de los cambios que se produzcan.

Volver al glosario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias relacionadas

[yuzo_related]