El Duque de Wellington, un militar que cambió la Historia

(Dublín, Irlanda, 1 de mayo de 1769 — Walmer, Kent, Inglaterra, 14 de septiembre de 1852)

La historia a menudo se ocupa de conocer y recordar a los grandes personajes, a esos a los que Hegel calificó como héroes, cuyas hazañas y los cambios históricos que provocaron perviven en la memoria de la Humanidad. Este  es el caso, por ejemplo, de Napoleón Bonaparte. Por el contrario, con frecuencia olvida a los adversarios de estos gigantes históricos que en muchas ocasiones los derrotaron y los hicieron desaparecer de la vida activa. Arthur Colley Wellesley, que fue elevado a Duque de Wellington por sus éxitos, entre otros títulos, fue el más importante adversario de Napoleón y quien lo derrotó definitivamente. Después de diezmar a las tropas francesas en varias batallas, en las que también cosechó algunas derrotas, venció al propio Emperador en Waterloo, uno de los acontecimientos que cambiaron el rumbo de la historia de la humanidad para siempre.

Años de juventud

Arthur Wesley, apellido que cambió por el de Wellesley en marzo de 1798, nació en Mornington House, la residencia de verano de su familia en Dublín. Aunque también se admite que pudo venir al mundo en el castillo de Dangan, cerca de Trim en el Condado de Meath, que era la residencia habitual de la familia y fue el tercer hijo de Garret Wesley, primer Conde de Mornington. Se dice que nació alrededor del 1 de mayo.

El adolescente Arthur Wesley no tuvo buenos principios. En el prestigioso colegio de Eton mostró un carácter poco sociable y muy agresivo, escasa aplicación en los estudios y mucha afición a los juegos de cartas. Ante este fracaso, su familia decidió que se dedicara a la carrera de las armas: por lo menos intentarían hacer un buen militar de un hijo indisciplinado.
En 1786 Wellington fue enviado a la academia militar de Angers, en Francia, tras haber recibido un primer entrenamiento en Inglaterra. Se dedicó casi por completo a la carrera militar a partir de los 24 años, y ascendió rápidamente, hasta el punto de que con 25 años ya participó como teniente coronel en la expedición contra Francia en tierras de Bélgica, campaña en la que se distinguió por su prudencia y tenacidad.

En 1787, su padre le compró un mando como alférez en el 73 Regimiento de Infantería, práctica común en aquellos días y en ocasiones indispensable para llegar a ocupar ciertos puestos. El primer cargo que desempeñó fue como ayuda de campo de dos Lores Tenientes de Irlanda sucesivamente, entre 1787 y 1793. Posteriormente, Wellington fue ascendido a Teniente en 1788, y dos años después fue elegido como miembro independiente del Parlamento con funciones de enlace con la Cámara Irlandesa de los Comunes, posición que ocupó hasta 1797.

En 1793 se convirtió en Teniente Coronel en el 33 Regimiento de Infantería. Luchó en los Países Bajos entre 1794 y 1795. Estas experiencias bélicas aumentaron su prestigio y le dieron a conocer entre los votantes ingleses. Consiguió lo que deseaba: ser también político a la vez que militar de prestigio. Ante él se abría un futuro muy prometedor.

Las campañas de Wellington en la India

En 1796, tras ser ascendido a Coronel, Wellington acompañó a su División a la India. Al año, su hermano mayor, Richard Wellesley, segundo conde de Mornington, fue nombrado Gobernador General de la India, y cuando estalló la guerra en 1799 contra el Sultán de Mysore, Tipu Sultan, Wellington comandó su propia división. Durante el desempeño de estas responsabilidades, fue nombrado Gobernador de Seringapatam y Mysore, cargos que ocupó hasta 1805.

Luchó en Assaye (Argaum) y atacó la fortaleza de Gawilghur. Tras el exitoso final de la campaña, Wellington fue nombrado comandante supremo tanto militar como político en el Deccan. En el desempeño de esta responsabilidad política logró derrotar al jefe de los bandidos, Dhundia Wagh, que hostigaba con frecuencia y de forma muy humillante a la población bajo la responsabilidad de Wellington. También venció a los Marathas en 1803. En 1804 le nombraron caballero de la Orden del Baño (Knight of the Bath), la primera distinción de las muchas que obtuvo durante su vida. Al terminar el mandato de su hermano como Gobernador de la India en 1805, ambos volvieron juntos a Inglaterra, donde se vieron forzados a defender la costosa política imperialista de las fuerzas británicas en la India.

Wellington fue elegido representante por Rye en la Cámara de los Comunes, y estuvo en el cargo durante seis meses. Un año más tarde, en 1807, fue elegido por Newport, en la Isla de Wight, y  estuvo en la Cámara durante dos años. En este tiempo se definió políticamente como Tory. Finalmente, ese mismo año fue investido consejero de la Corona. Poco después, se le encomendó la difícil tarea de enfrentarse y frenar el avance en la Península Ibérica del victorioso ejército del Emperador Napoleón.

Wellington en las guerras napoleónicas

En 1808 Wellington le confiaron el mando del ejército que Gran Bretaña envió a Portugal para combatir a la ocupación francesa. En ese mismo año, Wellington regresó a Inglaterra para responder ante un tribunal por haber permitido la retirada del general francés Jean-Andoche Junot, tras derrotarle en los alrededores de Lisboa, acusación de la que fue declarado inocente. Una vez aclarado este asunto, recibió la autorización para continuar al mando de las tropas en la Guerra de Independencia contra la ocupación francesa de las tropas napoleónicas.

En 1809, tras la victoria de la batalla de Talavera, fue ascendido al status nobiliario con el título de Vizconde de Wellington en el Condado de Somersets. Hasta 1810 Wellington no acumuló significativas victorias y sí algunas derrotas que le llevaron a estudiar la forma de vencer al ejército francés. Después de detener el avance francés hacia Lisboa en Torres Vedras (1811), las derrotadas, exhaustas y hambrientas fuerzas francesas de invasión se retiraron, Wellington había conseguido el repliegue del ejército de Francia. Posteriormente sería expulsado definitivamente de Portugal en las batallas de Fuentes de Oñoro y La Albuera. En mayo de ese año Wellington fue ascendido a General por éxitos y por haber conseguido derrotar por primera vez al ejército del Emperador.

Wellington comenzó entonces una ofensiva victoriosa que le condujo al centro de la Península. Con el apoyo de contingentes de la guerrilla española, que hostigaban y debilitaban la posición militar de los franceses, Wellington avanzó sobre Ciudad Rodrigo y Badajoz y derrotó al militar francés Auguste Marmont en la batalla de los Arapiles. En esta época fue distinguido con el título de Duque de Wellington. Después, ocupó Madrid (1812) y persiguió a José I Bonaparte, hermano de mayor de Napoleón Bonaparte y que había sido nombrado rey de España, que huía con un cuantioso botín hacia Francia. Logró alcanzarlo y derrotarlo en Vitoria.
Como Napoleón se vio obligado a retirar de España a gran parte de su ejército para trasladarlo y emplearlo en la desastrosa campaña rusa, la posición de Francia se vio muy debilitada. Wellington consiguió su ascenso a Mariscal de Campo, y logró una importante victoria en San Marcial (1813); traspasó los Pirineos y, ya en territorio francés, venció definitivamente al mariscal Soult en Toulouse (1814).

Wellington avanzó al mismo tiempo que las tropas alemanas y rusas, que unieron sus fuerzas en una de las varias coaliciones entre naciones que fueron necesarias para vencer a Napoleón Bonaparte. Este avance culminó en la batalla de Leipzig. Ambos éxitos determinaron la caída de Napoleón y la restauración de los Borbones, tanto en España, en la persona de Fernando VII, como en Francia con Luis XVIII.

Napoleón fue desterrado a la isla de Elba y posteriormente consiguió fugarse. Retomó el poder absoluto del Imperio durante cien días, en los que volvió a atemorizar a toda Europa, obligando a las naciones a formar una nueva coalición que trataría de derrotarle de una vez por todas. Wellington fue quien lideró y coordinó las actuaciones de esta nueva alianza que culminó en la batalla de Waterloo en el año 1815.

Wellington y la batalla de Waterloo

El ejército de Wellington era una fuerza multinacional en la cual sólo un 15% eran ingleses. Napoleón sabía que tenía que atacar rápidamente a los ejércitos de la nueva coalición por separado antes de que pudieran reunirse, por eso decidió dirigir sus tropas hacia el norte, tratando primero de interceptar a las tropas prusianas al mando del Mariscal Von Blücher. Estaba claro que de los dos ejércitos por separado sería capaz de vencer a la Armée du Nord, un ejército rápido, poderoso, con deseos de vengar las derrotas pasadas, con unas tropas experimentadas y dirigidas por el que había sido su general, su líder y uno de los mejores estrategas de la Historia, Napoleón Bonaparte, que soñaba con restaurar su poder perdido en infinitas batallas.

La batalla de Waterloo duró tres días, del 15 de junio, en el que entraron en contacto las tropas francesas y prusianas, hasta la final retirada y rendición de la Armeé du Nord el día 18. Durante este tiempo se puso de relieve la debilidad del ejército y del liderazgo militar por parte de Napoleón. En contraste, el Emperador tuvo que comprobar la eficacia de la tenacidad de Von Blücher y el genio de Wellington, que convirtieron a Waterloo en la batalla que puso fin a las ambiciones políticas y militares de Napoleón. Después de asumir la derrota, se vio obligado a abdicar el 22 de junio y tuvo que aceptar su definitivo destierro y confinamiento en la Isla de Santa Elena.

Tras la victoria, al encontrarse Wellington y el mariscal Blücher en el cuartel general de Napoleón, Blücher sugirió denominar a la batalla con el nombre del campamento francés, la Belle Alliance, pero el duque insistió en que la batalla debía llevar el nombre del lugar donde él había pasado la vigilia, que no era otro que Waterloo.

Después de esta victoria y una vez que Europa estuvo en relativa calma, Wellington desempeñó diversas misiones diplomáticas y participó activamente en la política británica. Fue Primer Ministro entre 1828 y 1830, y conservó su título de comandante en jefe del ejército británico hasta su muerte. Desde esos puestos de relevancia social y política ejerció una influencia incontestable, reforzada por el hecho de que la joven reina Victoria le adoraba. La postura política de Wellington fue conservadora, consideraba que la Constitución inglesa era perfecta y no necesitaba ninguna reforma, por eso se opuso, por ejemplo, a la reforma electoral de 1832. Fue el último general que gozó de verdadero poder político en el Reino Unido.

Las enseñanzas de un general

Lo primero que salta a la vista de Wellington es que su familia y él mismo admitieron que no servía para lo que le habían destinado desde un principio, el mundo de la cultura y de la política. Sin embargo, cuando encontró lo que le gustaba, la milicia, el ejército, el mando de la tropa, destacó como un gran líder, general y estratega. Tuvo que exiliarse a Francia para encontrar su vocación, en la que rendiría de forma excepcional y excelente, y desde la lejanía gozó de la libertad familiar necesaria para formarse y adquirir las destrezas y las competencias que les facilitarían su ascenso en la vida militar y política. En la empresa familiar hay que saber descubrir cuáles son las tendencias y las habilidades de cada miembro de la familia para potenciarlas y conseguir desarrollarlas, porque eso rendirá buenos frutos para el proyecto empresarial y el familiar.
Fue disciplinado y fiel a los encargos que recibió. Trató de conseguir todos los objetivos que se marcó buscando los medios más adecuados y de forma eficiente, con el menor consumo de medios. Su vida estuvo jalonada por tantas victorias importantes, sobre todo la última en Waterloo, pero nadie hace referencia a sus derrotas, que también las hubo y de las que aprendió. La vida de un empresario familiar y de un proyecto empresarial tienen este paralelismo con nuestro personaje: los éxitos oscurecen, como debe ser, a los fracasos. De éstos se aprende y se olvidan, de aquéllos conseguimos asimilar una forma de actuar que nos permite seguir encadenando triunfos, pero sabiendo que puede haber un momento en el que el error y el fiasco lleguen. Los logros no deben llevarnos a pensar que estamos coronados con los laureles de la gloria y de la celebridad, sino que debemos admitir que el triunfo es de todos los que nos acompañan en el proyecto. Wellington en Waterloo actuó de esta manera y venció a quien parecía invencible.

Finalmente, cuentan que en La Quinta das Lágrimas, cerca de Coimbra, hay un árbol que plantó Wellington cuando se alojó en ese palacio. Ahora ese árbol es frondoso y permite al visitante cobijarse a su sombra y disfrutar de unos momentos de sosiego en un lugar paradisiaco. Wellington no pudo gozar de esos instantes de descanso y placidez en aquel lugar donde estaba luchando para cambiar el rumbo de la historia, pero tuvo la generosidad de plantarlo y mandó cuidarlo para que muchas generaciones saborearan la dulzura de la paz y de la armonía que se respira en ese lugar.

Por Salvador Rus, Profesor de Historia del Pensamiento y Director de la Cátedra de Empresa Familiar de la Universidad de León

6 comentarios en “El Duque de Wellington, un militar que cambió la Historia”

  • Wellington Dávila

    Wellington Dávila dice:

    Sin duda fue un gran Hombre, y gracias por páginas como este que ilustran nuestra sed de saber, conocer y compartir.

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  • Luis Guillermo Gallegos Portugal

    Luis Guillermo Gallegos Portugal dice:

    Es una personalidad notable; pero hay algo que debe esclarecerse: ¿por qué el Duque de Wellington no tiene el carisma ni la admiración benigna que sí posee Napoleón Bonaparte?. Ello a pesar de la gran maquinaria publicitaria de Inglaterra, dentro de la «guerra» publicitaria. de las grandes potencias.

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  • Campamento

    Campamento dice:

    La verdad es que no conocía esta historia. Me ha parecido realmente interesante. Muchas gracias por compartir.

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  • Graciano

    Graciano dice:

    La leyenda de Wellintong sin duda es grandiosa.Pero el papel del levantamiento de el pueblo español es infravalorado por los historiadores ingleses cuando hablan de Wellintong.Tampoco subrayan como los ingleses «utilizaron» nuestro país como escenario para solventar su egemonia y la derrota de Napoleon que culmina en Waterlo.Tambien he leído en historiadores ingleses que los españoles no fueron agradecidos por los servicios de Wellintong:se le concedieron grandes títulos honoríficos así como una finca de mil hectáreas en Illora,Granada, que aún con servan….

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  • Camara

    Camara dice:

    Nunca había escuchado a ese militar pero me encanto conocer ese pedasito de historia enmarcada en la humanidad

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  • Definición de Batalla de Waterloo | Que es, Conceptos y Significados

    Definición de Batalla de Waterloo | Que es, Conceptos y Significados dice:

    […] también fue derrotado. En la noche del 18 de Junio de 1815, después de un largo día de batalla, Wellington decide redactar su informe sobre la batalla, escribiendo: “Al margen de una batalla perdida, […]

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