Franklin D. Roosevelt, un presidente para épocas de crisis

(Hyde Park, Nueva York, 30 de enero de 1882 — Warm Springs (Georgia), 12 de abril de 1945)

Franklin Delano Roosevelt nació en Hyde Park, en el estado de Nueva York, el 30 de enero de 1882, unos años antes de que un primo lejano, Theodore Roosevelt, llegara a la presidencia de los EE.UU. Hijo único de una familia acomodada, su padre  era administrador de varias sociedades como el ferrocarril de Delaware y Hudson, y poseía importantes propiedades, mientras que la familia de su madre, Sara Ann Delano, tenía una empresa naviera y varias minas. Fue ella la verdadera influencia en el joven Franklin, porque su padre era mayor cuando él nació y estaba ausente con frecuencia.

Franklin fue educado en un ambiente elitista. Viajó con frecuencia a Europa, lo que le permitió aprender alemán y francés. Cursó sus primeros estudios en Grotton School, donde se vio influenciado por el director, que trataba de infundir en sus alumnos el deber de ayudar a los menos favorecidos. Estudió Artes en Harvard y en 1907 se graduó en Derecho por Columbia. No fue un alumno brillante, porque se preocupaba más por los negocios familiares y su gran afición, los caballos, que por los estudios. En 1905 se casó con Anna Eleonor, prima lejana y sobrina del presidente Roosevelt. Trabajó durante un tiempo para la firma Wall Street Ledyard y Milburn, donde se especializó en el derecho de sociedades.

El inicio de una carrera política y la enfermedad

En 1910 decidió entrar en política. Su familia siempre había apoyado al Partido Demócrata, y fue este partido el que le ofreció la oportunidad de presentarse a los comicios al Senado como candidato por Nueva York. Elegido a los veintiocho años, su meteórica carrera, basada fundamentalmente en su simpatía y carisma, le llevó a ocupar el cargo de secretario adjunto de Marina por el recién elegido presidente Woodrow Wilson.

Una de sus más destacadas actuaciones fue la creación de un Cuerpo de Marina en la reserva, la coordinación de las actividades navales en las intervenciones en América Central y la administración de la Marina de Guerra en la I Guerra Mundial. Tras ganarse la fama de buen gestor y de tener prudencia política, Roosevelt supo ganarse el respeto y la fidelidad de quienes trataron con él. Así, tras la retirada de Wilson de la vida política, le animaron a postularse como candidato demócrata a la vicepresidencia. La candidatura demócrata fue derrotada en las elecciones, que ganaron los republicanos de Warren Harding. Roosevelt decidió retirarse y retomar su carrera profesional como abogado en Nueva York, pero pocos dudaron de que pronto retomaría la carrera política. Mientras, Roosevelt se fue dando a conocer entre los votantes y este empeño acabó por rendirle los frutos deseados.

En agosto de 1921, durante unas vacaciones familiares, sufrió un ataque de poliomielitis que casi acabó con su vida.  Sus piernas quedaron paralizadas durante dos años y se vio obligado a utilizar una silla de ruedas durante el resto de su vida. Su afán por superar esta enfermedad le llevó a ensayar diferentes terapias y a aprender a andar sin muletas. A pesar de ello, dio muestras de una férrea voluntad y de constante afán de superación al reanudar en cuanto pudo su actividad política, y en 1924 intervino en una asamblea de su partido.

En 1928 ganó las elecciones como Gobernador de Nueva York con 25.000 votos de diferencia sobre los 2,2 millones de votos emitidos. Mientras tanto, su partido volvió a perder las elecciones contra Herbert Hoover. Durante su mandato, los Estados Unidos vivieron la gran depresión de 1929, pero su programa de reformas sociales dio buenos resultados para afrontar la recesión. Además, tuvo la habilidad de rodearse de un buen equipo de colaboradores, que le ayudaron en la gestión y le presentaron como la persona idónea para sacar al país del marasmo en el que se encontraba.

Roosevelt Presidente

En la Convención Demócrata de 1932 en Chicago, Roosevelt fue elegido candidato a la presidencia del país. Durante la campaña, se empeñó en demostrar que su impedimento físico no era óbice para ocupar el máximo puesto del gobierno de la nación. Viajó por todos los Estados Unidos en tren, se acercó a los votantes y transmitió  energía y confianza a un  país que estaba sumido en la miseria, en una crisis de autoestima y en una depresión de la que costaba encontrar la salida.

El 8 de noviembre de 1932 fue elegido presidente, con casi veintitrés millones de votos, ocho más que su rival, Herbert Hoover, que optaba a la reelección. Inmediatamente después de llegar al gobierno, puso en marcha un amplio programa de medidas sociales, económicas y políticas encaminadas a lograr la recuperación del país tras la tremenda crisis económica que sufría desde 1929. El programa fue bautizado como New Deal, y su objetivo fundamental era asegurar el bienestar económico y social de los ciudadanos de Estados Unidos mediante una mayor y mejor redistribución de la riqueza.

Bajo su mandato, el Estado incrementó su papel interventor y alcanzó cotas de control que nunca antes se habían conocido. Puso límite a las prácticas capitalistas y liberales que habían causado la Gran Crisis y por primera vez se inició desde el gobierno un amplísimo programa de inversión pública que impulsó la construcción de infraestructuras y de plantas de producción de energía eléctrica, financió a los campesinos, frenó la especulación, legalizó las organizaciones sindicales e instaló un sistema de seguridad social. El resultado fue la modernización del país, el inicio de la recuperación económica y la obtención de un gran éxito en el plano social. Fue, como le gustaba decir a Roosevelt, una revolución sin violencia, respetando la legalidad y los derechos de los ciudadanos y generando prosperidad por todo el país y para todos los estadounidenses.
El tono social del gobierno Roosevelt llegó al extremo de proclamar la Ley Seca para combatir el alcoholismo, aunque consiguió resultados desafortunados: generógraves problemas de orden público y  se incrementó el crimen organizado.

La política de Roosevelt recibió un amplio apoyo por parte de la población, como  demuestra el hecho de que fuera reelegido incluso para un cuarto mandato, siendo el único presidente que consiguió tres reelecciones. Sin embargo, contaba con la oposición no solo de sus rivales, el Partido Republicano, sino también de los grandes grupos oligárquicos y los fascistas dirigidos por el senador Huey Long, quienes le acusaban de izquierdista y de manifestar demasiado apego al sillón presidencial.

Un contexto internacional complicado y difícil

En el plano internacional, luchó por conseguir establecer la primacía mundial de los EE.UU. en el mundo. Roosevelt era partidario de terminar con el tradicional aislacionismo de los Estados Unidos, proclamado desde los tiempos de George Washington. Realizó movimientos de acercamiento a la Unión Soviética, y reconoció su existencia diplomática en noviembre de 1933. Como respuesta al ascenso y a la amenaza de Hitler, que muchos miraron con ojos complacientes, puso en marcha una serie de medidas preventivas que prepararon a los EE.UU. para un futuro conflicto armado. En Iberoamérica, concedió la independencia a Cuba en 1934 y renunció a intervenir en la política interna panameña.

Aunque preocupado por el avance del fascismo en Italia y Alemania, y también por el imparable expansionismo japonés, no pudo intervenir en los conflictos de Abisinia o de España porque se lo impidió una ley que aseguraba la neutralidad de Estados Unidos en política exterior. El inicio de la II Guerra Mundial fue la ocasión para romper esta ley. Como era difícil de justificar en envío de tropas, comenzó a prestar dinero y a enviar armamento a Gran Bretaña y a Francia para que se opusieran al avance de Alemania.

En 1941, tras el ataque japonés a Pearl Harbor, la neutralidad oficial que mantenían los EE.UU. se rompió definitivamente y el país entró  de lleno en el conflicto. Roosevelt, que se sentía indignado y engañado ante el ataque, declaró que la jornada como el día de la infamia y solicitó al Congreso el Estado de Guerra.

El país entero se movilizó para suministrar armamento y participar con soldados en el curso del conflicto. Se puso en marcha una economía orientada a suministrar armas, construir barcos y aviones, y a reponer material para la guerra, y se ejerció un fuerte control sobre el alto mando militar.

Roosevelt no descuidó la diplomacia y durante todo el conflicto se entrevistó en varias ocasiones con los líderes aliados, Churchill y Stalin, unas veces a solas y otras todos juntos, para diseñar y configurar el orden internacional que tendría que establecerse después de la guerra. Promovió la creación de la ONU como una institución en la que los países pudieran discutir sus problemas y llegar a acuerdos para lograr el entendimiento y preservar la paz.

Sin embargo, Roosevelt no pudo ver personalmente la victoria aliada porque falleció el 12 de abril de 1945, en su escritorio de Warm Springs en Georgia, víctima de un tumor cerebral. La enfermedad le privó del privilegio de establecer la paz en el mundo y de alcanzar un amplio acuerdo con el poderoso y astuto Stalin, que sin duda habría cambiado el equilibrio de fuerzas en el mundo.

Un hombre que superó las dificultades

Pese a poder aspirar a una vida cómoda con la fortuna de su familia, Roosevelt decidió dedicar su vida al servicio de los EE.UU. y, a través de ellos, al mundo. Vivió importantes cambios a nivel mundial y protagonizó momentos clave de la Historia. Tuvo que tomar parte en la I Guerra Mundial y preparar al ejército para vencer. Sufrió las consecuencias de la Gran Depresión de 1929 y asumió la presidencia cuando su país estaba en su nivel más hundido económica y socialmente. Cuando se recuperaba, tuvo que plantar cara a una guerra en dos frentes. Uno en Europa, contra los totalitarismos fascistas, y otro en el Pacífico, contra el expansionismo japonés. Venció en ambos pero perdió la vida en el intento.

Cuando la poliomielitis amenazó su carrera política y toda su vida, logró superarla e integrarla en ella para conseguir sus objetivos. No se arredró ante las dificultades, siempre buscó la forma de conseguir superarlas y a la vez generar bienestar y progreso para todos, tomando como ejemplo su afán de superación personal. Sus desvelos y su capacidad para conseguir superar los problemas le valió el aprecio de sus ciudadanos y ser reelegido para cuatro mandatos, aunque el último no pudo concluirlo.

El éxito de Roosevelt fue confiar en su capacidad pero, sobre todo, trabajar en equipo y buscando a los mejores para que asumieran los cargos y las cargas más complicadas y difíciles. Siempre prestó su apoyo a sus colaboradores y diseñó los proyectos contando con un grupo al que motivaba y mantenía comprometido en todo momento. Sus visitas a los soldados en Europa, aún estando enfermo, servían para mostrar a los que se jugaban la vida en el frente que todos formaban parte de un mismo proyecto y perseguían un mismo fin.

En momentos de crisis buscó la unidad entre las fuerzas políticas y en la política internacional entre las naciones, pues consideraba que el orden mundial  debía ser fruto de un compromiso de todos o no se lograría nunca, porque unos dominarían sobre otros e impondrían  sus condiciones, como desgraciadamente sucedió tras su muerte.

Roosevelt lo tuvo todo en contra en muchos momentos de su vida, pero supo poner en juego su inteligencia y su capacidad para conseguir superar todos los inconvenientes y lograr alcanzar sus objetivos, como ser Gobernador, Presidente y líder mundial. Su historia es la crónica de una superación permanente, de vivir sin miedo a nada ni a nadie, siempre confiando en el futuro, que aunque es incierto se puede diseñar.

Por Salvador Rus, Profesor de Historia del Pensamiento y Director de la Cátedra de Empresa Familiar de la Universidad de León

3 comentarios en “Franklin D. Roosevelt, un presidente para épocas de crisis”

  • MIGUEZ

    MIGUEZ dice:

    SIEMPRE A TRAVES DE MI PADRE LO ADMIRE A ROOSEVELT , PERO NO CONOCIA LA HISTORIA GRACIAS.

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  • 1933: Roosevelt en la Presidencia – RAZA DE BRONCE

    1933: Roosevelt en la Presidencia – RAZA DE BRONCE dice:

    […] Rus, S. (2016). Franklin D. Roosevelt, un presidente para épocas de crisis. University of Navarra, IESE Business School. Recuperado el 08/06/2017, en: https://empresafamiliar.iese.edu/in-family-business/franklin-d-roosevelt-un-presidente-para-epocas-de-crisis/ […]

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  • Maria armstrong

    Maria armstrong dice:

    muy interesante articulo, es admirable el liderazgo de este gran lider estadounidense.

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