Solón de Atenas: el político de la justicia y la ley

(Atenas, 640 a.C – Chipre, 560 a.C.)

Solón ha llegado a ser conocido y reconocido como estadista y como teórico de la política. A diferencia de otros poetas griegos, sus ideas y opiniones sobre política y sociedad se fundamentan en principios morales y jurídicos. Sus análisis y sus soluciones partían de una valoración racional de la situación. Trató de solucionar los problemas que aquejaban al ser humano, al ciudadano, a las instituciones y a toda la comunidad de su tiempo. Intentó enmendar los problemas desde su mismo origen, con soluciones radicales  que al mismo tiempo perduraran en el tiempo y no fueran efímeras.

Solón fue ante todo un político que supo extraer de su actividad y de la observación de la evolución política las ideas que sirvieron para encauzar muchos de los problemas que tuvo que solucionar y, también, para mejorar las deficiencias que puso de relieve en su obra literaria, mediante una combinación acertada de la reflexión política, el establecimiento de normas y una intensa actividad práctica asumiendo cargos políticos. Un rasgo que caracteriza a Solón es su capacidad para establecer objetivos políticos y poner en juego los medios más adecuados y eficientes para alcanzarlos. Por tanto, no sólo es un teórico de la política surgida de un riguroso análisis racional, es también un político muy competente, que afrontó los problemas tratando de solucionarlos. Por estas razones Solón formó parte de los «Siete Sabios», llamados así por ser considerados los modelos permanentes de la sabiduría griega manifestada en diversas ramas del saber teórico y práctico.

En los versos de Solón se manifiesta una mirada y una reflexión sobre el mundo con sus claroscuros y con todos sus matices. Sus textos nos muestran el comienzo de una reflexión y unas ideas políticas enérgicas, claras y bien organizadas. Sus palabras, más allá del contenido retórico que se les pueda asignar, marcan el nacimiento de un pensamiento profundo sobre la pólis como una comunidad política justa, sometida al imperio del derecho y ordenada por las leyes ciudadanas.

Un referente para pensadores y gobernantes

Solón, como arconte de Atenas y, por tanto, responsable de la política ateniense entorno al año 594 a.C., es una de las figuras más relevantes en la Historia de Grecia. Los clásicos griegos, los romanos y los padres fundadores de los Estados Unidos de América lo han considerado como un gran pensador y un excelente político. Platón lo entronizó entre los Siete Sabios de Grecia; Aristóteles pensó que él era entre todos los legisladores el más serio; Demóstenes lo describió como defensor de las ideas políticas genuinamente griegas contra todos sus oponentes; Cicerón lo consideró como una fuente del Derecho Romano; Plutarco lo tuvo como un modelo e icono moral; James Madison lo admiró como un legislador inmortal y Woodrow Wilson dijo que él había otorgado a Atenas una constitución fija, no sometida al cambio según el capricho de los políticos, en suma, una constitución definitiva.

La figura de Solón como legislador emerge por encima de sus poemas. Existen numerosos estudios que analizan sus reformas sociales, las instituciones políticas que fundó y puso en funcionamiento, las medidas económicas y las leyes que estableció. En otros muchos trabajos, se estudia su obra desde un punto de vista político que muestra su anacronismo con el mundo griego arcaico. Es digno continuador de la línea evolutiva iniciada por la épica de Homero y la nueva teología escrita por Hesíodo.
Todos estos intentos de estudiar a Solón y sus ideas han agrandado su figura y su pensamiento y lo han situado en el lugar exacto que su figura e importancia real merecen tanto en la Historia de Grecia como en la historia de las ideas políticas universales.

Los orígenes de Solón

Solón de Atenas era miembro de una prestigiosa familia aristocrática que descendía por parte de su padre Plutarco del rey Codro, último rey de Atenas antes de la introducción de la figura del arconte. Por parte de su madre estaba emparentado con Pisístrato, que estableció una tiranía en Atenas el último año de vida de Solón, en el año 561 a.C.

Es probable que Solón naciera en torno al año 640 a.C y muriera en el año 560 a.C. En sus escritos hay datos biográficos y se reseñan muchos de los hechos históricos que vivió y a los que tuvo que enfrentarse durante su carrera política. Sus poemas nos muestran unas veces una foto fija de Atenas y otras una secuencia temporal de acontecimientos. Parece que Solón los escribió para opinar sobre la política y, a veces, para incitar a la agitación que exigían las necesarias reformas políticas. La fuerza y la calidad de los versos de Solón fueron estimadas ya en el mundo antiguo. Platón en el Timeo concede más importancia a Solón, en algunos asuntos concretos, que a Hesíodo o al mismo Homero. Su obra poética aparece como la principal fuente de su vida, de sus ideas y de sus aspiraciones políticas en obras tan importantes como la Política y la Constitución de Atenas de Aristóteles, y la biografía que le dedicó Plutarco.

Como miembro de una familia distinguida, tuvo la oportunidad de formarse para asumir los destinos que la política reservaba a las personas de su clase. Su participación política no se justifica sólo por su pertenencia a un clan familiar eminente que le imponía aceptar esas responsabilidades, sino que es fruto de la adecuada formación que adquirió, sus convicciones personales y, finalmente, de su vocación para ocuparse de los asuntos públicos buscando el bien común y por encima del personal.

Los pocos textos fragmentarios que nos han llegado muestran que su poesía sirvió para conseguir los fines prácticos que se proponía. La composición poética cumplía la función de un discurso público cuya misión era estimular a los oyentes, tratando de incitar a los ciudadanos a contribuir con su peculio a los gastos de las diferentes contiendas a las que se tuvo que enfrentar Atenas. La capacidad de persuasión que mostró Solón, tanto en este extremo como en otros, fue considerada en la Antigüedad como la manifestación de un gran poder sobre los hombres, circunstancia que exaltó su figura como político, estadista, poeta y sabio. Sabía cómo hablar a  las personas para que actuaran movidas por sus palabras y sus ideas, comprometidas con un proyecto político.

Capacidad para solucionar problemas

A comienzos siglo VI a.C., la polarización entre ricos y pobres en el Ática degeneró en una auténtica guerra civil. Por un lado, estaban los ricos que poseían las tierras y el dinero. Por otro, los pequeños agricultores, arrendatarios y artesanos, que necesitaban urgentemente el alivio de la deuda y una redistribución de las tierras de labranza. Para intentar poner fin a estas tensiones  se decidió establecer la figura del tirano como cabeza de la ciudad. Y pensaron que Solón, que había adquirido un gran prestigio en la empresa de conquistar y dominar Salamina y tenía reputación de justo y honrado, podría ser la persona adecuada para ocupar el cargo y solucionar sus problemas. Además, Solón no estaba implicado en la situación de injusticia en la que se veían sumidos los atenienses.

Pese a sus cartas de presentación, Solón se negó a convertirse en un tirano, porque no deseaba ejercer un poder absoluto y sin límites. En su lugar, se estableció por un tiempo limitado la figura del arconte, un magistrado al que se le confiaba el gobierno, y como contrapeso se nombró a un árbitro con plenos poderes. Entre ambos deberían lograr la reconciliación de las partes enfrentadas y alcanzar un equilibrio de intereses en la desesperada disputa política interna, y así evitar otros grandes males que amenazaban la supervivencia de Ática y la vida social y política de los atenienses.

Solón aceptó ser arconte y desde esta posición preeminente inició un cambio político y unas reformas que salvaron a todo el Ática de su crisis política, social y económica. Reformó la dependencia de los pobres respecto a los ricos, estableció un nuevo orden político y publicó un texto legislativo en el que se recogían nuevos derechos sociales, políticos e individuales con la finalidad de mejorar el desarrollo de la vida diaria en la ciudad y propiciar la participación ciudadana en las tareas de gobierno. Las leyes se escribieron y se publicaron con el deseo de que  tuvieran una vigencia de cien años, y se encargó al Consejo su custodia.

Después de  aplicar sus reformas, y con el deseo de no verse involucrado en disputas sobre la interpretación de las leyes y no caer en la tentación de acaparar todo el poder, Solón inició un largo viaje que le llevó hasta Egipto y Chipre. En Atenas, las leyes de Solón se mantuvieron en vigor, mitigando las disputas políticas y evitando revoluciones. Cuando regresó de su viaje a Atenas se encontró que Pisístrato ejercía de  portavoz de los pobres de las regiones montañosas del Ática y preparaba su asalto al poder como tirano. Solón quiso advertir a los atenienses de las intenciones de Pisístrato porque no quería volver a la época de las convulsiones políticas y luchas fratricidas, pero esta vez no tuvo éxito. Casi dos años después del ascenso de Pisístrato al poder, probablemente en el 560 a.C., se cree que Solón murió durante un viaje a Chipre.

Las lecciones de un gran político y pensador

La vida de Solón muestra que el individualismo no tiene cabida en la comunidad política. Por esta razón, él trató de mostrar que tanto las leyes como las normas que ordenan el comportamiento social, como la justicia, son de todos y para todos. Para este pensador, la ciudad es más importante y anterior a los ciudadanos. Sus intereses tienen que coincidir y están siempre subordinados a los de la comunidad. Aquí es donde está uno de los grandes aportes de Solón: admitir la existencia de un bien social independiente y superior al bien de los individuos, por el que hay que luchar y que se debe preservar con las leyes más convenientes para la comunidad.

Esta actitud responde a una cuestión que tendrá gran importancia en todos los tiempos y que está presente en toda la historia del pensamiento. ¿Por qué y en qué medida los intereses individuales han de estar sometidos a las decisiones políticas de otras personas? La respuesta tiene que ver con la legitimidad para ocupar un cargo político y con la legalidad de las decisiones políticas. Es tanto como preguntarse sobre la competencia de un gobernante para gobernar, de un juez para dictar sentencias, de cualquier agente jurídico para interpretar la ley o de un ejecutivo para desarrollar un plan estratégico.

Solón es el primer pensador político -y político en activo- que trató de fundamentar la teoría y la vida política en principios éticos y jurídicos que sirvieran para mejorar la vida de los ciudadanos y conseguir el ideal de estabilidad y continuidad de los proyectos políticos. Vivió un momento político y social difícil en su país y en el mundo. Trató de analizar la situación social, descubrir sus fallos, valorarlos y proponer soluciones viables y realizables, pues en esto  se basa fundamentalmente la acción de gobierno, que no es más que  una forma de análisis de la experiencia social para proponer ideas, acciones y proyectos que sirvan para garantizar la estabilidad y el progreso de cualquier forma de asociación, desde un estado a  una empresa. Trató de no pasar por la vida como uno más sino aportando a la sociedad alguna forma de mejorar su existencia. Asumió plenamente las exigencias de los cargos y aportó su capacidad para encontrar soluciones a los problemas ante los que otros habían fracasado.

Finalmente, para no  aferrarse al poder y verse convertido en un político que dominaba a Atenas a su antojo, decidió ceder el poder y ganar en autoridad alejándose de su tierra para aprender de la experiencia de otros gobernantes.

Por Salvador Rus, profesor de Historia del Pensamiento y Director de la Cátedra de Empresa Familiar de la Universidad de León

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