Bertelsmann: el impresor que creó un imperio comunicativo

Imprenta del Grupo Bertelsmann en 1935. Imagen: Web de Bertelsmann
Imprenta del Grupo Bertelsmann en 1935. Imagen: Web de Bertelsmann

El Grupo Bertelsmann está presente en más de 50 países. Sus orígenes se remontan al siglo XIX en la localidad alemana de Gütersloh. ¿Cómo logró una pequeña imprenta local convertirse en un gran grupo mediático que publica libros y revistas y cuenta con sus propios canales de televisión a nivel mundial? Os lo explicamos en este artículo que repasa los principales hitos de esta empresa familiar con 180 años de vida. Podéis leer la historia completa en el libro 100 familias que cambiaron el mundo.

  • La fundación de la imprenta

El Grupo Bertelsmann nació en julio de 1835, de la mano del impresor Carl Bertelsmann. Inicialmente, la imprenta C. Bertelsmann Verlag se especializó en temas teológicos, fruto del interés de su fundador por la religión y la política. Pronto empezaron a publicar también libros sobre educación y lanzaron dos periódicos, uno de los cuales se estuvo publicando hasta 1929.

Tras la muerte de Carl Bertelsmann, lo relevó su hijo Heinrich, quien continuó con la línea editorial de su padre y amplió la actividad del negocio con la adquisición de otras editoriales. Se incorporaron al catálogo de publicaciones obras de filosofía, filología, historia, ficción y literatura juvenil.

  • La Gran Guerra

Heinrich murió sin descendientes varones, por lo que le sucedió su yerno Johannes Mohn, casado con su hija Friederike. Durante la etapa en que estuvo al frente de la empresa familiar, la editorial volvió a centrarse en la edición de temas teológicos. Sin embargo, su trayectoria profesional se vio truncada por el estallido de la Primera Guerra Mundial. Johannes no fue capaz de superar la traumática experiencia de combatir en el frente y fue reemplazado en la dirección del negocio por su hijo Heinrich.

  • Modernización y descentralización

Bajo la batuta de la cuarta generación de la familia Bertelsmann, se sentaron las bases que permitieron la transformación de la empresa en una moderna y descentralizada corporación. Pese al difícil momento económico que atravesaba Alemania a principios de 1920, la compañía se consolidó gracias a una profunda reorganización y modernización, pero manteniéndose fiel a la línea de publicación que habían marcado sus predecesores y colaborando estrechamente con organizaciones y sociedades protestantes. En paralelo, se pusieron en marcha las primeras estrategias de ventas y publicidad, y se amplió el catálogo con un nuevo segmento de ficción.

  • La Segunda Guerra Mundial

Durante el Tercer Reich, la editorial se alineó con los intereses del partido nacionalsocialista y se convirtió en uno de los principales proveedores del ejército, lo que se tradujo en un extraordinario aumento de las ventas. A pesar de ello, la empresa fue clausurada en 1944 por orden judicial, debido a la obtención ilegal de papel, y no reemprendió su actividad hasta poco antes del fin de la Segunda Guerra Mundial, cuando pudo hacer frente al pago de la multa. Aunque sus instalaciones habían sido destruidas en un bombardeo británico, se pudieron recuperar muchas máquinas de imprimir y pronto se empezaron a publicar libros escolares encargados por el gobierno militar británico.

En 1947 se produjo el relevo de la cuarta a la quinta generación y Reinhard Mohn, hijo de Heinrich Mohn, se puso al frente del negocio. Sus innovadoras ideas facilitaron el rápido crecimiento de la compañía. Además de la modernización de la maquinaria, una de las novedades más importantes que se introdujeron fueron los clubes de lectura, que le permitieron hacer frente al descenso de la demanda. Al Bertelsmann Lesering alemán se unieron pronto otros alrededor del mundo, como el Círculo de Lectores en España.

  • Expansión y estructuración del negocio

Entre 1953, Reinhard comenzó la redacción de una enciclopedia en cuatro volúmenes, Das Bertelsmann Lexikon. Tres años después la empresa llevó a cabo sus primeras incursiones en el campo de la música, con la creación de un sello discográfico. En 1960, la firma entró en el negocio cinematográfico y televisivo, así como en el segmento de revistas.

Esa misma década, se diseñó la primera estructura corporativa moderna de la firma y se establecieron los principios de la compañía. Más adelante, la empresa adoptó la forma jurídica de sociedad anónima y luego se creó Bertelsmann Stiftung, entidad sin ánimo de lucro que posee la mayor parte de las participaciones de la compañía.

Durante las décadas de 1970 y 1980, la compañía se centró en la internacionalización y la reagrupación de los negocios, para racionalizar su estructura. Se exportaron los clubes de lectura a América Central y del Sur y el negocio musical y editorial a Estados Unidos mediante diversas adquisiciones. También se reforzó el negocio en Europa mediante la adquisición de la editorial española Plaza & Janés.

Tras la caída del muro de Berlín, Bertelsmann expandió sus actividades por el este de Alemania y Centroeuropa, por los mercados asiáticos y por el mercado americano, gracias a la adquisición de Random House. La empresa también amplió su presencia en Internet, y adquirió Springer, una compañía de publicidad

  • Descentralización y digitalización

A partir del 2000, Bertelsmann orientó sus esfuerzos a incrementar los beneficios, para lo que se concentró en los que habían sido sus negocios principales y potenció la descentralización. En 2012 se estableció la estrategia de la corporación, estructurada sobre cuatro pilares: el fortalecimiento de los negocios fundamentales mediante la creatividad, la transformación digital del negocio, el establecimiento y la expansión de plataformas de crecimiento y la expansión regional en mercados emergentes.

En la actualidad, Bertelsmann opera en más de 50 países, en los que emplea a 104.286 personas. El grupo se estructura en cinco divisiones: televisión (Grupo RTL), editorial (Random House), publicación de revistas (Gruner + Jahr), servicios (Arvato) e impresión (Be Printers). En 2012, la empresa familiar obtuvo un beneficio de 619 millones de euros.

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