Juan Carlos Capelli: «Formamos parte de un gran grupo pero mantenemos nuestra independencia»

Juan Carlos Capelli. Foto: Web de Longines
Juan Carlos Capelli. Foto: Web de Longines

«Formamos parte de un gran grupo pero mantenemos nuestra independencia, y eso es algo inusual. Nuestra esencia no se ha perdido, siempre hemos tenido libertad para tomar nuestras propias decisiones«, explica Juan Carlos Capelli, vicepresidente de Longines. En una entrevista publicada en Cinco Días, el directivo asegura que Longines tiene capacidad de decisión y mantiene la esencia de empresa familiar, aunque pertenezca al grupo Swatch.

Un ejemplo de esta independencia es la decisión de mantenerse firmes en los precios de sus productos: «Muchas marcas decidieron, en un momento en el que la economía volvía a funcionar, subir los precios. Antes, cuando llegó la crisis, habían optado por bajarlos. Nosotros decidimos no jugar con el precio de los relojes. No consideramos que sea una buena estrategia», explica Capelli.

El vicepresidente de la marca suiza señala que la innovación forma parte de la esencia de Longines. «Sobre todo en marketing y en el patrocinio de eventos deportivos», añade. La estrecha relación con la hípica se remonta a los inicios de la marca: ya en 1881 se menciona en la prensa que los cronógrafos Longines son muy bien valorados en los hipódromos. En 1886, la marca equipaba a la mayoría de los jueces deportivos de Nueva York, según explican en su página web. Una línea de trabajo que se mantiene en la actualidad: “no solo patrocinamos sino que también aportamos valor añadido”. Este año hemos desarrollado un nuevo sistema de cronometraje, mucho más preciso y fiable, para los hipódromos. Eso forma parte de nuestra estrategia de marketing”, apunta Capelli.

El origen de Longines se encuentra en un taller de montaje de Saint-Imier, creado en 1832 por Auguste Agassiz y dos socios para fabricar y comercializar relojes de bolsillo. Pronto Agassiz tomó las riendas del negocio. En 1867 se inauguró la fábrica de la marca en Les Longines («los prados alargados»). La marca se incorporó al Grupo Swatch en 1983.

COMENTARIO DE LA CÁTEDRA

Cabeza de ratón o cola de león. Esta es la cuestión.

Muchas empresas familiares ven disminuir su ventaja competitiva, y acaban perdiendo su posición competitiva sostenible, porque se niegan a abrir el capital a terceros o a firmar alianzas estratégicas con otras empresas. En la era de la globalización, y por supuesto sin poder generalizar, en unos negocios más que en otros se va haciendo imprescindible ganar tamaño o por lo menos estar en un grupo con tamaño suficiente.

La revolución vivida en el mundo de la relojería con la aparición de los relojes de cuarzo en los setenta del siglo pasado es un buen ejemplo de sector que ha tenido que reinventarse, como es el caso de Longines, una empresa que ha sabido adaptarse al nuevo entorno competitivo.

Fuente: Cinco Días (7 de noviembre de 2015)

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