Las tres dimensiones del protocolo familiar: personas, familia y empresa

Por Alfonso Chiner, Lecturer del Departamento de Dirección Estratégica y colaborador científico de la Cátedra de Empresa Familiar del IESE

Imagen: FreeDigitalPhotos.net –   graur codrin
Imagen: FreeDigitalPhotos.net –   graur codrin

Personas, familia y empresa son los tres ejes sobre los que debería estructurarse el protocolo familiar, como vimos en el primer artículo de esta serie sobre protocolo familiar. Si contempla estos tres pilares, el protocolo familiar podrá llegar a ser una auténtica hoja de ruta (con propuestas concretas) que permita lograr un doble objetivo: alcanzar la felicidad y el bienestar de la familia empresaria, y velar por la continuidad de la empresa familiar.

A continuación analizaremos qué aspectos deberían incorporarse en el protocolo familiar en relación con cada una de estas tres dimensiones.

Las personas

Si hay un aspecto en el que coinciden la investigación académica y la praxis es que solo ayudando a que cada miembro de la familia empresaria mejore pueden encontrarse soluciones válidas y estables en el tiempo. El profesor Joan de Dou, experto en personalidad y colaborador de la Cátedra de Empresa Familiar del IESE, sitúa la persona como centro para poder enfocar y superar los retos y dificultades de las familias empresarias. Este enfoque centrado en las personas es lo que nos ha llevado a definir el protocolo familiar como «un proceso orientado a la mejora de las personas».

Desde esta perspectiva, el protocolo familiar debería establecer los mecanismos necesarios para que cada miembro de la familia pueda desarrollar un plan personal y profesional que le permita hacer compatibles sus intereses personales con los intereses colectivos. No hay que intentar ser un clon de nadie sino la mejor versión de uno mismo.

El protocolo familiar ha de servir para cada miembro de la familia tenga un plan personal y profesional concreto acorde a sus capacidades, circunstancias y expectativas. Para ello, es necesario hacer un análisis y diagnóstico a nivel individual para que cada uno logre mejorar su autoconocimiento y pueda fijar sus objetivos tanto personales como profesionales. Este plan ayudará a que cada persona alcance el desarrollo personal y profesional más adecuado para lograr un nivel de autoestima suficiente que le permita transmitir armonía y satisfacción a su alrededor.

Este proceso de autoconocimiento ayudará también a definir los roles de cada miembro de la familia en el proyecto común como familia empresaria, así como a concretar su participación en la estructura y órganos de gobierno de la familia y de la empresa.

La familia

La familia es una organización que se rige por unos objetivos y reglas distintos a los de una empresa, y en las empresas familiares hay que encajar en armonía ambos entornos (familia y empresa) para que se complementen y ninguno perjudique al otro. Es fundamental entender que, en lo familiar, la clave para lograr el consenso es la fuerza del afecto, mientras que en el ámbito mercantil se buscaría el consenso a través del derecho de voto (ver la nota técnica «El gobierno de la familia empresaria» para profundizar en las diferencias entre lo mercantil y lo familiar).

Igual que la empresa, la familia empresaria también tiene sus propios retos de mejora, que deberían considerarse en el proceso de elaboración o revisión del protocolo familiar. Como ya vimos en el primer artículo, el protocolo ha de ser una hoja de ruta  para fortalecer y mejorar el funcionamiento familiar, y para lograr aumentar el bienestar de los miembros de la familia.

Para analizar y diagnosticar el funcionamiento de la familia existen herramientas como el Test de Olson, una prueba muy sencilla basada en 20 preguntas que permite medir la salud de la familia a partir de dos aspectos: la cohesión y la adaptabilidad. El profesor Joan de Dou, Senior Lecturer de Dirección de Personas en las Organizaciones y colaborador de la Cátedra de Empresa Familiar del IESE, habla del Test de Olson en esta vídeo entrevista. Herramientas profesionales como ésta ayudan medir el grado de flexibilidad y adaptabilidad de la familia para afrontar los diferentes retos que aparecen en cada momento generacional.

Los resultados obtenidos en estas pruebas son muy útiles para establecer líneas de trabajo específicas, por ejemplo, para potenciar al máximo las capacidades y habilidades de los miembros de la familia. Como se apuntaba en el apartado anterior, definir claramente los roles de cada persona permite mejorar su aportación de valor a la familia y al negocio.

Separar adecuadamente los dos sistemas de gobierno, el familiar y el empresarial, es fundamental para tomar las decisiones más adecuadas en cada uno de estos ámbitos. Cada familia debe encontrar los órganos de gobierno familiares más adecuados al momento generacional en el que se encuentre, a la estructura de propiedad, etc. Dependiendo del momento generacional y de las circunstancias de los miembros de la familia hay que establecer el instrumento más adecuado (consejo de familia, consejo de propietarios, asamblea familiar) para debatir los temas de interés y tomar decisiones como familia empresaria.

La empresa

Si se han desarrollado adecuadamente los apartados anteriores relativos a las personas y a la familia, en base al conocimiento de las capacidades y posibles roles de cada uno, será más fácil definir un modelo de empresa coherente, establecer los niveles de decisión y adecuar los roles de la familia propietaria y su grado de involucración en la empresa.

Como es lógico, aunque el sistema de gobierno familiar y el sistema de gobierno empresarial dispongan de estructuras y órganos propios, la vinculación familia-empresa no solo no desaparece nunca si no que, si está bien organizada y gestionada, se enriquece mutuamente.

En relación al proceso de toma de decisiones, conviene resaltar que si el consenso es importante en cualquier colectivo que afronta decisiones, en el caso de las empresas familiares es fundamental para lograr una estabilidad y continuidad en el tiempo. Una vez más, lo importante son las personas y su voluntad para tomar decisiones adecuadas conforme con el sistema de gobierno familiar y empresarial acordados en el protocolo familiar.

En resumen, el protocolo familiar ha de servir para validar y explicitar la misión, visión y los valores como familia empresaria, y para poner en funcionamiento el sistema y los órganos de gobierno (de la familia y de la empresa) más adecuados y coherentes con las expectativas, circunstancias y capacidades de la familia empresaria y de sus miembros. El proceso de elaboración del protocolo familiar es una buena oportunidad para definir qué tipo de empresa familiar se desea ser y el papel que van a tener los miembros de la familia y los profesionales externos en el proyecto empresarial.

Si se tienen en cuenta las tres dimensiones que hemos comentado (personas, familia y empresa), el proceso de elaboración del protocolo familiar actuará como una herramienta de mejora que establecerá el marco de convivencia necesario para alcanzar la unidad familiar, mantener el compromiso y así lograr la continuidad del proyecto empresarial compartido por la familia propietaria.

Este artículo forma parte de una serie de tres:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias relacionadas

[yuzo_related]