El rol de la familia en la empresa familiar

En las empresas familiares conviven el sistema familiar y el empresarial. Pero, ¿se logra diferenciar el negocio de los asuntos familiares? La respuesta de las empresas familiares que han participado en el estudio «Los valores y la comunicación en la empresa familiar» es casi unánime: en la mayoría de los casos existe una clara línea divisoria entre los asuntos familiares internos y las cuestiones relacionadas con el negocio.

Seguimos descubriendo los resultados de esta investigación realizada por la Cátedra de Empresa Familiar del IESE y Atrevia. En este artículo analizamos los aspectos relacionados con el papel de la familia propietaria en la empresa familiar. Por una parte, cómo se regula la incorporación de los familiares al negocio; por la otra, en qué medida participa la familia en los órganos de gobierno.

>> La incorporación de los familiares al negocio

Establecer el tiempo y la forma en la que un nuevo miembro de la familia puede unirse activamente al proyecto empresarial común es otro de los retos a los que se enfrentan las empresas familiares. Según el estudio, en el 60% de los casos la incorporación de nuevos familiares a la empresa está regulada por un protocolo formalizado, para así evitar desigualdades y conflictos.  Solo el 21,3% lo gestiona de manera espontánea.

Establecer unas normas de incorporación para los nuevos miembros es importante para fijar requisitos de entrada comunes e igualitarios para la familia, y también para los profesionales externos. Los conocimientos requeridos, la profesionalidad y la preparación de los miembros de la familia no deberían excluir ni competir con el talento externo.

Otros aspectos que se pueden incluir en este protocolo son las normas de incorporación de los familiares políticos y la presencia de mujeres de la familia en los órganos de gobierno (tema que se contempla en el 42,5%).

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>> La participación de la familia en los órganos de gobierno

El sistema de gobierno de la empresa familiar debe garantizar, por un lado, la armonía familiar y por el otro, el buen funcionamiento del negocio. Por eso, es necesario diferenciar entre el gobierno de la propia familia y el gobierno de la empresa.

En el ámbito de la organización de la empresa, el órgano más implantado es el consejo de administración (66,3%). El número de ejecutivos familiares y no familiares que lo integra depende de cada compañía. Así, algunas empresas fijan el número de miembros de la familia que puede haber en el consejo, mientras que otras establecen que el director general no puede ser de la familia para garantizar una visión externa y más racional del negocio.

Respecto al área en la que participan los miembros de la familia implicados en el negocio, un 78,8% de las empresas encuestadas afirma que los familiares forman parte del comité de dirección; en un 68,8%, de la dirección general, y en un 57,5% de los casos ocupan el cargo de consejeros. Todas las empresas familiares consultadas coinciden en señalar la importancia de escuchar voces externas a la familia que les proporcionen una visión más objetiva e imparcial del negocio, aunque cada una de las empresas establece sus propias normas al respecto.

Para ayudar en el gobierno de la familia, el órgano más habitual(56,3%) es el consejo de familia. La asamblea está menos implantada que el consejo familiar, pero también es bastante frecuente (38,8%). Solo en el 30% de las empresas que han participado en el estudio cuentan con un Family Office.

En el próximo artículo analizaremos la importancia de gestionar adecuadamente la comunicación en la empresa familiar, tanto en la familia como dentro de la empresa.

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