Rocío Medina: “Es imprescindible que los hijos trabajen fuera antes de entrar en la empresa familiar”

Rocío Medina. Foto: ABC Sevilla.
Rocío Medina. Foto: ABC Sevilla.

Rocío Medina es la presidenta del Grupo Medina, uno de los principales productores mundiales de kaki y el tercer productor europeo de plantas de fresa. Medina empezó a trabajar en la empresa, fundada por su padre en los años 60, “recién acabada la carrera”. “Estudié Derecho y siempre pensé en trabajar en la empresa porque viajaba con mi padre y me divertía el negocio, quería continuar algo que había visto en casa. Me enamoré del campo y pensé que era lo mío”, explica en una entrevista publicada en ABC Sevilla.

Desde que hace 12 años tomó el mando de la empresa, el grupo ha apostado por la internacionalización y la diversificación, y hoy comercializa en más de 60 países no solo kakis y fresas, sino también nectarinas, paraguayos, kumquats y frambuesas.

Medina tiene dos hijos. “El mayor estudió Empresariales y está ya en el negocio después de haber trabajo en otra empresa. Mi hija estudió Derecho y Empresariales, está en una auditora y ya después decidirá si quiere trabajar aquí o no”. Pese a que ella ha desarrollado toda su carrera profesional en la empresa familiar, considera “imprescindible” que los hijos trabajen fuera antes de entrar en la empresa familiar. “El hijo o hija del dueño tiene que llegar hoy a la empresa familiar con un bagaje, con una experiencia. Es importante haber tenido antes jefes y compañeros, cosa que yo no pude experimentar”, explica.

Cuando le preguntan si le resultó difícil ser la hija del jefe, responde que “muy difícil”. Añade que su padre fue su “gran maestro”. “Él siempre me decía que cuando me fuera a meter en un negocio que pensara lo que iba a perder, nunca lo que iba a ganar. Ahora, cuando tengo proyectos en marcha pienso: ¿Qué nos pasará si nos va mal?”.

En cuanto al hecho de ser mujer en un sector mayoritariamente masculino como es el agroalimentario, señala que “una mujer en el mundo agrícola hace 30 años era un poco llamativo pero nunca me he sentido rechazada”. Añade que “ahora sigue siendo raro ver a mujeres en este mundo a nivel directivo pero ya me he acostumbrado a estar en reuniones donde todos son hombres”.  En este sentido, explica que la política de Grupo Medina es que “hay que elegir a personas, independiente de que sean hombres y mujeres”.

COMENTARIO DE LA CÁTEDRA

La empresa familiar debe servir como plataforma para que los miembros de las siguientes generaciones logren desarrollar el máximo de su potencial, facilitando así, la generación de accionistas responsables y comprometidos con el legado familiar. Como explica el colaborador de la Cátedra de Empresa Familiar Alfonso Chiner en el artículo del In Family Business, las familias empresarias felices comparten ciertos rasgos, entre ellos, el interés por el crecimiento personal de cada miembro de la familia.

Las declaraciones de Rocío Medina nos muestran la importancia de que los miembros de las siguientes generaciones lleguen a la empresa familiar con un bagaje, con una experiencia fuera de la empresa familiar. Y es que la experiencia fuera del entorno familiar puede resultar clave para le crecimiento personal de los jóvenes, permitiéndoles desarrollar un nivel óptimo de autoestima, así como otras habilidades clave para aportar valor a la empresa familiar.

Para que todo fluya de la mejor manera es importante establecer criterios claros para saber quién y en qué condiciones puede ocupar un puesto en la empresa, práctica fundamental para la continuidad de la familia empresaria. Dentro de este marco de reglas claras, es muy importante mantener a los miembros de la siguiente generación siempre a bordo del proyecto empresarial de la familia, ayudándoles a que hagan suyo el proyecto empresarial, y compartan la ilusión y el compromiso de transmitir el legado familiar a través de las generaciones. Para lograrlo, las estructuras de gobierno son un medio excelente para facilitar en los más jóvenes el desarrollo de una propiedad psicológica saludable, la asunción de la responsabilidad, el compromiso, el orgullo de pertenencia, el entusiasmo y el cuidado de la empresa familiar.

Fuente: ABC Sevilla (30 de octubre de 2016)

Un comentario

  • Jesús A. Ortega

    Jesús A. Ortega dice:

    Creo muy acertado su comentario y recomendación. Trabajo como consultor de Empresas familiares y en una de ellas me encontré con una sucesión (hijos), que tenía gran experiencia en el negocio de su padre, quien ahora se retiraría para dar paso a sus hijos. Desde muy jóvenes se incorporaron a la empresa y la
    conocían muy bien. Pensé que que el proceso sería sencillo, pues tenían ya más de 25 años de experiencia y en los últimos años prácticamente, todo era manejado por ellos.
    Sin extenderme en detalles, el mayor problema se me presentó al intentar cambiar la mentalidad de ellos en relación a los procesos que debían ser reestructurados, pues ya no se trataba de la misma empresa pequeña, donde ellos había aprendido. El clásico «Aquí siempre se ha hecho así» ha sido la más difícil tarea de todo el proceso.

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