Pautas para diseñar un proyecto de plenitud vital en la empresa familiar

Por Lucía Ceja, investigadora de la Cátedra de Empresa Familiar del IESE

La felicidad puede ser una sensación fugaz de placer y satisfacción o hacer referencia a una vida plena y llena de sentido, como vimos en el artículo anterior. Aunque los sentimientos felices son agradables, deberíamos perseguir el bienestar vital, mucho más duradero. Para lograrlo es necesario tener unos objetivos vitales claros y actuar en consonancia con ellos. En este artículo ofrecemos algunos consejos que te ayudarán a diseñar un proyecto de plenitud vital en el que tu empresa familiar, fuere cual fuere el rol que desempeñas en la misma, tenga un papel protagonista.

Primer paso: identificar los valores

Antes de diseñar tu proyecto de plenitud vital es esencial que tengas claros cuáles son tus valores. Para comenzar a trabajar con tus valores, es importante que valores los diferentes ámbitos de tu vida: la empresa familiar, el matrimonio, las amistades, el trabajo, los estudios y el desarrollo personal, el ocio, la espiritualidad, la vida comunitaria, la salud y el cuerpo. A continuación, debes preguntarte cuáles de estos ámbitos son los más importantes para ti y qué quieres conseguir en relación a cada uno de ellos.

Como miembro de una empresa familiar es recomendable reflexionar sobre lo que valoras como accionista. A continuación, se presentan una serie preguntas que pueden servir para guiar esta reflexión. Es recomendable que anotes las respuestas, pues así las podrás recuperar y revisar siempre que sea necesario.

  • ¿Qué tipo de accionista quieres ser?
  • ¿Qué cualidades personales querrías aportar a tu empresa familiar?
  • ¿Cómo te gustaría relacionarte con los demás accionistas/miembros de la familia?
  • ¿Qué cualidades personales te gustaría aportar a estas relaciones?
  • ¿Cómo tratarías a los demás si fueras el “tú ideal” en estas relaciones?
  • ¿Qué tipo de padre/madre, hijo/hija, hermano/hermana, primo/prima (o cualquier otra relación de parentesco) querrías ser?
  • ¿Qué tipo de actividades relacionadas con la empresa familiar te gustaría realizar regularmente con los demás miembros de la familia?

Es importante recordar que todas estas preguntas que se presentan a modo de guía son sobre ti, sobre cómo te gustaría ser y qué querrías aportar a tus relaciones. Esto es así porque tu comportamiento es el único aspecto de una relación sobre el que puedes tener control. No puedes controlar lo que la otra persona siente, piensa o cómo actúa, pero sí puedes influir a través de tu propio comportamiento, y dichos comportamientos serán más efectivos cuanto más alineados estén con tus valores.

Y es que, en una empresa familiar, nuestra experiencia de felicidad gira alrededor de las relaciones (con nosotros mismos, con los demás y con todas las personas con las que interactuamos). En este sentido, cuanto más actuemos en consonancia con nuestros valores, mejor será la calidad de estas relaciones, y, por consiguiente, más agradable y satisfactoria será nuestra experiencia como miembros de una familia empresaria.

“Antes de diseñar tu proyecto de plenitud vital es esencial que tengas claros cuáles son tus valores.”

Segundo paso: pasar a la acción

Una vez hayas reflexionado sobre tus valores y tengas claro qué es lo que te motiva más profundamente, el siguiente paso es actuar. Un proyecto de plenitud vital no surge de manera espontánea solo por reflexionar sobre lo que valoras en tu vida y en la empresa familiar, sino que se desarrolla actuando y utilizando tus valores como referencia.

Puedes empezar redactando una descripción de tus valores aplicados al ámbito de la empresa familia, por ejemplo: en la empresa familiar, valoro ser una persona abierta, honesta, cariñosa y aportar agilidad en la toma de decisiones. Una vez que tengas redactada tu frase puedes preguntarte: ¿cuál es la cosa más pequeña y fácil que puedo comenzar a hacer hoy que sea coherente con este valor? Si tu valor es ser una persona cariñosa con los miembros de la empresa familiar, tu objetivo podría ser: “Durante la pausa para comer, llamaré a mi primo y le felicitaré por su éxito en el departamento comercial”.

Comenzar con objetivos pequeños y fáciles de conseguir te ayudará a desarrollar tu proyecto de plenitud.  Puedes establecer objetivos a corto plazo (que puedes hacer en los próximos días o semanas), objetivos a medio plazo (que puedas alcanzar en las próximas semanas o meses) y objetivos a largo plazo (a conseguir durante los próximos años).

En definitiva, aun cuando tu proyecto de plenitud parezca difícil de desarrollar y te lleve meses o semanas comenzar a sentir felicidad duradera en tu empresa familiar, a medida que avanzamos en una dirección que valoramos, cada momento de nuestro esfuerzo tiene un sentido. Así que el consejo final sería este: implícate a fondo en todo lo que hagas en relación a tu empresa familiar. De esta manera, encontrarás estimulante y satisfactoria la experiencia de formar parte del proyecto familiar, incluso en aquellas ocasiones en las que tengas que hacer frente a desafíos importantes.

“Una vez hayas reflexionado sobre tus valores y tengas claro qué es lo que te motiva más profundamente, el siguiente paso es actuar.”

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