Cargill, 150 años de crecimiento y diversificación

Cargill empezó siendo un almacén para grano en Iowa y actualmente proporciona alimentos, productos y servicios agrícolas, financieros e industriales en todo el mundo. Cuenta con 160.000 empleados en 70 países y sus ingresos superaron los 114.000 millones de dólares en 2018, explican en su página web.

¿Cómo ha conseguido un pequeño negocio fundado hace más de 150 años convertirse en una de las mayores empresas familiares de Estados Unidos por volumen de ventas? En este artículo descubrimos los principales hitos de esta empresa familiar centenaria, cuya historia se recoge en el libro 100 familias que cambiaron el mundo.

Los orígenes

El grupo agroalimentario Cargill nació en 1865, cuando William Wallace (W. W.) Cargill abrió un almacén para grano en Conover (Iowa). Más tarde se unieron al negocio sus hermanos Sam y James.

La empresa pronto amplió sus actividades, buscando la integración vertical en el sector agrícola para luego ir avanzando poco a poco hacia otros sectores. Así, se introdujo en la construcción de elevadores para silos, en la ganadería, en la molienda de harina, el carbón, el ferrocarril, los seguros y la madera. La sede de la compañía se estableció en La Crosse (Wisconsin).

Mientras el negocio familiar crecía, William S. (Will) Cargill, hijo del fundador, había lanzado por su cuenta, pero con la aprobación de su padre, una inversión faraónica en Montana. Se trataba de un proyecto que incluía promoción inmobiliaria para el asentamiento de colonos, la construcción de una presa y una línea de ferrocarril. Teóricamente, el proyecto debía financiarse con la compra y venta de ganado, pero tenía un componente especulativo muy alto y estuvo a punto de llevar al grupo Cargill a la ruina.

La incorporación de la segunda generación

Cuando en 1909 murió el fundador, el grupo no generaba suficientes recursos para hacer frente a sus deudas. La responsabilidad de reflotar la compañía recayó en John H. MacMillan sénior, casado con una hija del fundador. Se había incorporado a la empresa en 1898 y fue ascendiendo hasta convertirse en el colaborador más estrecho de W. W. Cargill.

MacMillan renegoció con los acreedores una demora en el pago y vendió algunos activos. Además, reestructuró la empresa e introdujo auditorías y controles financieros. Cargill consiguió liquidar su deuda en seis años.

La tercera generación toma el mando

Tras sufrir un ataque de corazón en 1932, John MacMillan sénior redujo su dedicación a la empresa y su hijo John júnior pasó a ser director general adjunto. Cuatro años después, asumió la presidencia ejecutiva del comité de dirección. Su padre siguió siendo el presidente del consejo de administración hasta su muerte en 1944.

Durante la Segunda Guerra Mundial, las ventas cayeron y Cargill se vio obligada a abrirse a nuevos sectores, como el procesamiento de soja, semillas y aceite vegetal. La empresa también fue creciendo e internacionalizándose mediante la adquisición de otras compañías en Canadá, Holanda y Argentina. En 1953 abrió una sucursal en Bélgica, que luego se trasladó a Suiza, para coordinar sus actividades en Europa.

La entrada de directivos no familiares

En 1957 murió Austen Cargill, el hijo menor del fundador, que había ocupado diversos cargos directivos. Tres años después falleció John MacMillan júnior y le sucedió su hermano, que sufrió un derrame cerebral el mismo año en que fue nombrado presidente. La sucesión de enfermedades y fallecimientos aceleró la incorporación de directivos no familiares a posiciones de alta dirección del grupo.

En 1960, Erwin Kelm, que llevaba tres décadas trabajando en la empresa, se convirtió en el primer CEO que no pertenecía a la familia propietaria. Cuando se retiró, en 1977, le sucedió Whitney MacMillan, último miembro de las familias fundadoras que ocupó la dirección general. Más tarde ocuparon el cargo Ernst Micek (1995), Warren Staley (2000) y Gregory Page (2007). Dave MacLennan es el presidente y CEO de Cargill desde 2013.

Diversificación e internacionalización

A partir de la década de 1970, la compañía acrecentó su internacionalización y la cartera de productos y servicios se amplió considerablemente. Empezaron a comercializar productos químicos, cacao, café, algodón, huevos, fertilizantes, servicios financieros, harina, jugos, malta, carne, melaza, maní, petróleo, cerdo, aves de corral, caucho, sal, acero, pavo y lana.

En la década de 1990, comenzó a aflorar cierto malestar entre algunos descendientes del fundador, que no podían vender sus acciones, discrepaban de la habitual política de reinvertir la mayor parte de los beneficios o bien querían hacer líquida su inversión. Para lograr un acuerdo, la dirección se comprometió a entregar cada año como dividendo el 10% de los beneficios. Como se había descartado la salida a bolsa, en 1993 la empresa compró las acciones que los familiares querían vender y traspasó cerca del 17% del capital a los empleados interesados, unos 25.000; participación que se redujo con los años.

Actualmente, la mayoría de las acciones del grupo sigue en manos de los Cargill y los MacMillan. Las actividades de la empresa se agrupan en cuatro áreas: alimentación, agricultura, servicios financieros e industria. Un siglo y medio después de su creación, Cargill se mantiene fiel a su misión fundacional: “ayudar a los productores a prosperar, conectar a los mercados y proveer a los consumidores los productos que están buscando”, como explican en su página web.

Imagen: Web de Cargill

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