Usufructo y sucesión en la empresa familiar

El caso que se expone a continuación es ficticio, aunque se inspira en situaciones reales. Para preservar la confidencialidad, se han alterado todos los nombres y las actividades.

Caso preparado por Pilar Pérez Valenzuela, alumnae del IESE (PDG-2018) y experta en temas jurídicos de empresa familiar.


Caso 6: CONSTRUMAPE, S.L.

La empresa

Daniel Martín heredó la pequeña empresa constructora, CONSTRUMAPE S.L., al fallecimiento de su padre. Desde su fundación, la sociedad había construido para otros: clientes con terrenos le contrataban para la construcción de casas, edificios, urbanizaciones, etc.; tenía buenos clientes, pero no tenía activos inmobiliarios propios.

Dolores, la esposa de Daniel, le animó a comprar terrenos y a promover obras propias. Esta nueva estrategia les permitió incrementar notablemente los beneficios además de consolidar un patrimonio inmobiliario de más de cien inmuebles.

Lucas y Sara, los dos hijos de Daniel y Dolores, estudiaron Administración y Dirección de Empresas en una reconocida universidad y los dos trabajan en CONSTRUMAPE, S.L. desde los 28 años, junto a sus padres, que son quienes conservan, a fecha de hoy, la dirección y gestión de la empresa familiar.

La situación familiar

Daniel nació en un pueblo de Murcia, y se trasladó, con sus padres, a vivir a Barcelona con 16 años. En Barcelona conoció a Dolores, quien había nacido en un pueblo de Cáceres y vivía en Barcelona desde los 10 años. Se casaron y tuvieron dos hijos: Sara y Lucas. Hoy Daniel tiene 66 años y Dolores 65.

Sara se casó con Marcos y actualmente tienen dos hijos pequeños: Marc, de cuatro años y María, de año y medio. Marcos es director financiero de una empresa de mobiliario urbano.

Lucas, el menor, convive con Dara, en un piso de la sociedad, desde hace tres años, y no tienen hijos. Dara es azafata de vuelo y trabaja desde hace cuatro años en una empresa internacional.

La relación familiar es muy fluida y cercana entre todos: Dara cuida de los hijos de Sara cuando no viaja; Lucas y Sara organizan las vacaciones conjuntamente y, una vez al año, Dolores organiza un viaje familiar para toda la familia.

La transmisión de la sociedad

En el marco del proceso de planificación de la sucesión de la empresa familiar, Daniel y Dolores, asesorados por su fiscalista de confianza, optaron por donar las participaciones de la empresa familiar a sus hijos, por partes iguales, reservándose para sí tanto los derechos económicos, como los derechos políticos de las participaciones sociales.

El coste fiscal de esta operación fue muy reducido, porque cumplen con los requisitos que la ley fiscal exige para aplicar los conocidos beneficios de la empresa familiar.

Ahora, Daniel y Dolores, en su condición de titulares del derecho de usufructo sobre las participaciones se preguntan si, además de la donación de las participaciones, es necesario que otorguen otros documentos para complementar el proceso de sucesión en la propiedad de la empresa familiar, así como del resto de su patrimonio, formado por activos financieros.

En vuestra opinión, ¿qué deberían tener especialmente en cuenta Daniel y Dolores? ¿Dónde creéis que se encuentra el principal riesgo para la empresa familiar según la situación actual en CONSTRUMAPE, S.L.?

Os animamos a compartir vuestras respuestas a estas cuestiones a través de los comentarios (clicando sobre el icono que aparece más abajo) o a través de Twitter (@IFamilyBusiness).


DESENLACE DE LA SITUACIÓN PLANTEADA

La situación que nos plantean Daniel y Dolores es muy habitual en la práctica: en el marco de la planificación sucesoria de la empresa familiar, principalmente por cuestiones fiscales, la primera generación transmite vía donación la propiedad de la empresa familiar a la segunda generación, conservando para sí los derechos económicos y los derechos políticos para continuar en el control de las decisiones de la compañía.

También nos encontramos en muchas ocasiones qu,e en operaciones como la apuntada, no se tienen en consideración los efectos jurídicos que se derivan, siendo los más relevantes los siguientes:

  • que la donación en sí misma es el documento que regula el derecho de usufructo que se reservan los miembros de la primera generación y que puede ser, a su vez, documento complementario de regulación de la sucesión futura y,
  • que desde el momento del otorgamiento de la donación la propiedad de la empresa familiar pertenece a la segunda generación.

En el caso concreto de CONSTRUMAPE, S.L., Daniel y Dolores son titulares de un derecho de usufructo que se extinguirá a la fecha de su fallecimiento, por lo que su sucesión no tendrá impacto en la propiedad de la empresa familiar.

Los dueños de CONSTRUMAPE, S.L. son Sara y Lucas; son ellos quienes tienen que prestar especial atención al impacto que su situación personal y, en especial su fallecimiento, puede producir en la empresa familiar.

En el caso concreto de Sara, ella tiene dos hijos menores de edad, quienes ante el eventual fallecimiento de Sara serán los propietarios de la participaciones, si bien, al ser menores la gestión sobre las mismas corresponderá a su padre, Marcos. En el caso de Lucas, si se aplicara la legislación vigente en Cataluña (por ser Lucas de vecindad civil catalana), en caso de producirse su fallecimiento, sus participaciones corresponderían a Dara, como su pareja estable; además, ante una eventual merma en la capacidad de Sara o de Lucas, serían Marcos o Dara, respectivamente, quienes gestionarían las participaciones de la empresa familiar.

Todo lo anterior, tendrá lugar si Sara y Lucas no regulan los efectos de su sucesión o de una eventual incapacidad sobrevenida, por lo que el principal riesgo para CONSTRUMAPE, S.L no se encuentra en Daniel y Dolores como ellos pensaban, sino en Sara y Lucas como actuales propietarios.

Daniel y Dolores, como titulares de los derechos políticos, deberán prestar especial atención ante situaciones en las que su capacidad de decisión se pueda ver mermada (como vimos en el caso de Antonio Garrido, INPLANTEC, S.L.) a fin de evitar posibles bloqueos en la compañía, y también podrán regular su sucesión respecto de aquellos otros bienes que formen su patrimonio, como son los activos financieros, pero nada podrán establecer en relación con la propiedad de la empresa familiar dado que los derechos que ostentan sobre la misma se extinguirán a su fallecimiento.

CONSTRUMAPE, S.L. es actualmente una sociedad familiar de segunda generación en la que, si bien la primera generación ostenta derechos importantes como son la capacidad de decisión y la de recibir los beneficios económicos, al fallecimiento de los miembros de la primera generación, estos derechos quedarán consolidados en los propietarios, Sara y Lucas, de forma automática. Por lo tanto, no es relevante la sucesión de Daniel y Dolores, sino la de Sara y Daniel que son quienes controlarán la propiedad de la empresa familiar y, en consecuencia, los responsables de regular su sucesión para preservar la empresa en el seno de la familia, aun cuando no tengan todavía la capacidad de decisión en la empresa familiar.

Esta situación que nos plantea la familia Martín, y que cada vez vemos con mayor frecuencia por la necesidad de optimizar la fiscalidad en la transmisión de la empresa familiar, pone nuevamente de manifiesto la necesidad de planificar desde un punto de vista jurídico la sucesión de la empresa familiar, dado que en defecto de regulación expresa se pueden producir efectos legales contrarios a la voluntad y a los principios de la familia empresaria.

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