La minoría de edad

El caso que se expone a continuación es ficticio, aunque se inspira en situaciones reales. Para preservar la confidencialidad, se han alterado todos los nombres y las actividades.

Caso preparado por Pilar Pérez Valenzuela, alumnae del IESE (PDG-2018) y experta en temas jurídicos de empresa familiar.


Caso 9: Los hermanos Blanch

BLANCHART, S.L era titularidad de cuatro hermanos: Blanca, Cayetano, Armando y Elisa Blanch Manés (en adelante también referidos como los “Hermanos Blanch”). La sociedad la habían heredado de su padre, Marcos Blanch, quien a su vez había recibido por herencia gran parte de los inmuebles que ahora eran titularidad de BLANCHART, SL.

Marcos Blanch había sido un conocido arquitecto muy bien relacionado gracias a su padre, el Sr. Blanch, un reputado artista de la Casa Real. Su reputación como arquitecto traspasaba las fronteras de España y tenía obras famosas en otros países, como Italia o Francia.

La fortuna de Marcos, compuesta principalmente por inmuebles y obras de arte, la heredaron sus cuatro hijos a título personal por cuartas partes iguales, quienes debidamente asesorados, constituyeron BLANCHART, S.L. para optimizar la gestión del patrimonio conjunto, si bien acordaron (i) que la sociedad la gestionara un equipo de profesionales externos a la familia y (ii) que se hiciera una distribución periódica del mayor número de beneficios, a fin de que cada hermano pudiera tener su propio patrimonio personal.

María Manés, madre de los Hermanos Blanch, también tenía un importante patrimonio que, a su fallecimiento sus hijos heredaron por cuartas partes iguales,

La siguiente generación

Los Hermanos Blanch no tenían apego emocional a BLANCHART, SL., era un mero vehículo de optimización de la gestión del patrimonio conjunto que les dotaba de relevantes ingresos recurrentes. No tenían tampoco ninguna voluntad de que sus descendientes se subrogaran en la gestión o gobierno de la sociedad, por lo que su prioridad era continuar optimizando el patrimonio personal y familiar.

En este escenario, sumado a un régimen fiscal muy ventajoso para las transmisiones gratuitas en vida entre padres e hijos, Blanca se planteaba donar la nuda propiedad de sus participaciones en favor de sus tres hijos, menores de edad, reservándose para sí el usufructo temporal. Sus hermanos no le pondrían problemas, al contrario, podrían sumarse al a misma operación si fiscal y jurídicamente el patrimonio quedaba protegido.

Todos los miembros de la cuarta generación (hijos de los Hermanos Blanch) eran menores de edad, con edades comprendidas entre los 3 años del menor -hijo de Blanca- y los 16 del mayor, – hijo de Armando-.

¿Qué cautelas debían tener los Hermanos Blanch en el diseño de la operación de transmisión en vida de las participaciones de BLANCHART, S.L., a favor de la siguiente generación?

Os animamos a compartir vuestras respuestas a estas cuestiones a través de los comentarios (clicando sobre el icono que aparece más abajo) o a través de Twitter (@IFamilyBusiness).


DESENLACE DE LA SITUACIÓN PLANTEADA

Cuando se valora transmitir bienes en favor de menores de edad es habitual que surjan los dos interrogantes siguientes: (i) quien gestionará los bienes y (ii) cómo proteger que la entrega de bienes no desincentive el esfuerzo en la formación de los menores.

Si no se establece nada en el momento de la entrega de los bienes, la gestión (administración y disposición) corresponde a los padres de forma conjunta y en caso de fallecimiento de alguno de ellos, al que sobreviva, hasta que los menores alcancen la mayoría de edad.

En el caso concreto de los hermanos Blanch se planteaban los mismos interrogantes y en su caso debían valorar si, siendo titulares los menores de edad:

(i) querían que pudieran gestionar las participaciones de BLANCHART, SL. a los 18 años o por el contrario era necesario establecer alguna norma de control, y

(ii) si en caso de fallecimiento de cualquiera de los hermanos, la gestión de las participaciones transmitidas a los hijos menores de edad debía corresponder al progenitor superviviente — cónyuge o en su caso excónyuge— del hermano fallecido.

Después de analizar y valorar las posibles soluciones, los hermanos Blanch decidieron transmitir en vida sus participaciones a sus hijos en los siguientes términos:

  • Transmitieron la nuda propiedad reservándose para sí el usufructo sobre las mismas.
  • Modificaron los estatutos sociales de BLANCHART, S.L. para que los derechos políticos de las participaciones correspondieran al usufructuario (hermanos Blanch).
  • Regularon una limitación de administrar y disponer de las participaciones hasta que los hijos alcanzaran la edad de 25 años, nombrando administrador a un profesional el encargado de ejercer las facultades de administración y disposición sobre las mismas durante ese periodo de tiempo.

El supuesto de los hermanos Blanch pone de manifiesto la necesidad de conocer la estructura familiar y las relaciones interfamiliares, además de la composición del patrimonio, para poder garantizar una correcta planificación patrimonial exitosa. La experiencia práctica nos enseña caso a caso que prever siempre es más recomendable que improvisar.

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